Jamila Gilbert: Entre el Arte y las Estrellas

Por VozEs


En el vibrante universo del arte y la exploración espacial, Jamila Gilbert emerge como una fuerza creativa singular, lleva en su sangre los vibrantes colores y sonidos de su herencia purépecha. Como hija de inmigrantes, Jamila ha navegado la dualidad entre México y Estados Unidos, una experiencia que ha moldeado profundamente su identidad y su enfoque artístico.

En esta entrevista, exploraremos su extraordinario viaje desde las raíces de su identidad hasta las estrellas del firmamento. Descubriremos cómo su arte y su experiencia de ser una de las primeras cien mujeres en viajar al espacio se entrelazan en un fascinante tapiz de creatividad y exploración.

Jamila dada tu experiencia como hija de inmigrante, ¿cómo vives la dualidad de tu identidad cultural?

Es probable que simplemente el tener dos padres imprima una dualidad de carácter, interés y profundidad emocional. Los niños se asimilan hacia un lado u otro, y los matrimonios son en sí mismos asimilaciones en cierto sentido. Dicho esto, probar dos sabores simultáneos es mucho más pronunciado para hijos de padres que hablan dos lenguas maternas diferentes y que son de dos países diferentes, pero aún más cuando uno de esos países sea una cultura tan rica como la mexicana. 

Esa dualidad entre México y los Estados Unidos se veía en todo: la vitalidad versus la organización, la fluidez versus la estructura, la familia versus el individualismo; la lista continúa.

Y esta exposición a dos mundos completamente opuestos (y que actualmente solo existen a 25 horas en carro, uno del otro), me proporcionó la sensación muy clara de que más allá de estos dos mundos distintos, probablemente había cientos más. Desde el punto de vista de la creatividad, imaginación, empatía, y pensamiento crítico infantil, esta lección fue un regalo, ya que me ayudó a definir una perspectiva global y apreciar las posibilidades ilimitadas.

¿Cómo crees que esa dualidad de tu identidad cultural ha influido en tu arte y en tu enfoque creativo?

Mis piezas anteriores no eran ajenas al surrealismo, el simbolismo, el antropomorfismo y un pequeño romance con lo oculto, lo cual es común en el arte mexicano. Por cierto, mi exposición a bellas artes mexicanas apoyó esto, obras de Posada / Rivera / Kahlo. Pero quizás lo más importante para los motivos a los que vuelvo en la ilustración o en la pintura es el aprecio de las obras fuera de las bellas artes. Establecí igual o mayor valor al trabajo artesanal hecho a mano. El trabajo artesanal es en sí mismo multilingüe: sabe hablar la expresión, la historia y el comercio.

Piezas de Santa Clara del Cobre, Uruapan, Capacuaro y las guitarras impresionantes de Paracho, Michoacán, el pueblo natal de mi familia, son léxicos de culturas vividas y culturas sobrevividas. Hay una magia que ocurre con las manos de la gente de pequeños pueblos en México y una profunda herencia llevada en el toque humano.

Esto, junto con el acceso a escenarios increíbles, pintó para mí una imagen de mi herencia. Desde maravillas arqueológicas precolombinas, como las de Tingambato, hasta las maravillas terrenales de volcanes que devoraron iglesias colonizadoras enteras, reclamando territorio de manera salvaje y poética, como en Parangaricutirimícuaro. Lugares con conexión a la tierra, y a mi identidad.

¿Podrías compartir un poco sobre tu trayectoria como artista y cómo descubriste tu pasión por la acuarela y la pintura al óleo?

No recuerdo algún momento en el que yo no dibujaba o pintaba o no intentaba traducir en papel lo que veía o sentía. Mi conexión con la creación siempre ha surgido del deseo de ser comprendida, de comunicarme, de relajarme, o de despertar algún tipo de curiosidad a través del tema.

Más formalmente en la universidad, estudié dibujo, pintura y fotografía en una escuela de artes liberales en Toscana, Italia. Obtuve una licenciatura en Conservación de Museos en la Universidad Estatal de Nuevo México e hice un puesto de interno en el Smithsonian Museo Nacional del Indio Americano en Washington, DC. Esta fue una gran experiencia para mí.

¿Cómo crees que tu formación en conservación de museos, lengua y literatura alemana, lingüística, arte de estudio y antropología han influido en tu estilo artístico y enfoque narrativo?

De manera similar a como una exposición a dos culturas me expuso a los variados colores de la vida, mis estudios en conservación de museos, lengua y literatura alemana, lingüística, arte de estudio y antropología me pintaron tonos más profundos del mundo.

Estudiar lenguajes extranjeros, antropología y conservación de museos (que conecta a los conservadores de manera personal con objetos, obras de arte y materiales etnográficos) me ayudó a formar la creencia fundamental de que todas las personas, independientemente de su lengua materna o sus países, profundamente quieren vivir una vida realizada y quieren marcar su existencia a través de los objetos que crean.

Aprender a través de esos estudios que hay más cosas que nos conectan que las que nos dividen es algo que llevo conmigo y es cómo elijo ver el mundo.

Tu afirmación sobre la verdadera ‘alquimia del arte sucediendo cuando los seres humanos se conectan desde la nada’ es bastante profunda. ¿Podrías explicar qué significa esta conexión para ti y cómo te esfuerzas por lograrla en tu trabajo?

El arte es una forma muy bella de traducir escenas, emoción, inspiración. En la misma forma que la comida puede ser amor más que alimento, el arte tiene el poder de imbuir las ideas de una persona a otra.

Creo que el arte es verdadera alquimia. Un artista – ya sea poeta, pintor, escultor o intérprete— puede transportar a una persona a un recuerdo o a un lugar nunca visto, puede transferir emociones, traducir el lenguaje sin hablar y despertar pasión, rabia o revolución en los demás.

Seguirá habiendo formas de arte en nuestra era digital que hagan lo mismo (algunas a manos de humanos y otras no), pero espero que la gente siga creando más que nunca.

Una de las formas en que he intentado hacer esto es congelando momentos en el tiempo en las escenas que pinto. Para mí, la próxima frontera será traducir una experiencia que menos de 700 personas en la historia de la humanidad han tenido: la de volar al espacio.

Trabajar en una línea espacial debe ser una experiencia única y emocionante. ¿Cómo se conecta tu trabajo en esta industria con tus esfuerzos artísticos, si es que lo hace?

Recientemente, compré una de las pinturas más negras del planeta para trabajar en una serie sobre la experiencia de mi vuelo espacial. Es toda una tarea pintar algo que es casi indescriptible, pero me gustaría compartir visualmente cómo fue atravesar la atmósfera a una velocidad increíble, estar presionada firmemente contra mi asiento, y escuchar el rugido del motor de un cohete.

Hay una belleza indescriptible e inherente a nuestro planeta de origen, que claramente brilla con vida misma, en contraste con la hostil profundidad del espacio. Aunque ningún material terrenal pueda representar con justicia el brillo de nuestro planeta, y voy a intentar comunicarlo con mi arte.

¿Tienes algún ritual o rutina que te ayude a entrar en la mentalidad adecuada para crear arte?

Con música, mi estudio, y empiezo con bosquejos que dan forma a mis ideas.

Foto Jamila: Carly Bennet @carlybennettphotography

Conoce más de esta talentosa artista: Instagram y su www.jamilagilbert.com

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