Art Carrillo: una oración a su comunidad

Muchas de las personas que pinta salen precisamente de esa comunidad. Carrillo se acerca, se presenta y les pide permiso para fotografiarlas. Después, cuando les enseña ejemplos de lo que hace, algunas vuelven a estrecharle la mano. Es un gesto pequeño, pero él lo recuerda porque percibe en esa segunda reacción una especie de orgullo.

Teddy Espinales: también tenemos derecho al arte

Teddy Espinales tenía siete años cuando llegó a Nueva York en 1987. Sus padres habían emigrado antes que él, primero su madre, cuando todavía no cumplía un año, y después su padre. Cuando finalmente pudieron llevarlo con ellos, Teddy llegó a una ciudad que en aquellos años tenía una enorme galería desplegada frente a sus ojos: las calles.

Caro Yáñez y el arte de aparecer donde menos se espera

Caro Yáñez tendría cinco o seis años cuando su papá encontró uno de sus dibujos. Él era psicólogo y participaba en una revista que preparaba una edición sobre los efectos de las pantallas en los niños; ella había dibujado a una persona que parecía sorprendida, casi “electrocutada”, como la recuerda ahora.