Por Keudis Sanchz
Charlotte considerada por muchas personas como una gran ciudad y por otras algo pequeña pero desde mi punto de vista es una pequeña caja de pandora donde puedes encontrar en cualquier lugar algo que llamará tu atención y que te puede llevarte a otro mundo por minutos u horas, en los lugares que menos esperas hallarás una joya histórica, artística o cualquier cosa que te pueda sorprender.
Por eso en esta ocasión por amor al arte te lleva a las nubes.
Pillars of Dreams: El Refugio Flotante de Charlotte
Desde la calle, “Pillars of Dreams” causa una impresión que casi desafía a la realidad. Se asemeja a una criatura suave, suspendida entre el cielo y el suelo, como si en cualquier momento fuera a elevarse de nuevo. Las columnas que descienden desde su dosel tan ligeras como el aire crean un espacio para la pausa, un lugar donde las interacciones, los paseos despreocupados y los pensamientos sin ataduras encuentran su hogar. Más que una simple escultura, este pabellón funciona como un ágora moderno, un espacio de encuentro para aquellos que visitan o trabajan en este nexo entre el gobierno local y los residentes de Charlotte-Mecklenburg.
Al acercarte, la magia aumenta. Lo que desde lejos parece una nube etérea, revela a corta distancia sus secretos: un estallido de color y luz. El exterior blanco esconde en su interior vibrantes franjas laminadas en tonos de rosa, azul y durazno. Como una promesa a medio desvelar, pequeñas aperturas en la estructura permiten que los curiosos atisben esos destellos de color que invitan a acercarse. Y, como todo buen misterio, la recompensa viene con la cercanía. La intensidad del color aumenta gradualmente hasta que, al atravesar el pabellón, te envuelve completamente. Aquí la curiosidad no mata al gato, la sacia.



Diseñado no para ser solo admirado, sino para ser atravesado, “Pillars of Dreams” te invita a detenerte bajo su sombra. Su estructura ligera ofrece un respiro del sol abrasador de Carolina del Norte, pero lo hace sin privarte de la luz. A través de su superficie porosa, los rayos de sol juegan con los colores y crean patrones dinámicos que se proyectan por todo el interior. Es como si la estructura no solo acogiera a quienes pasan por allí, sino también a la propia luz, moldeándola con una mano caprichosa. Y si alguna vez te has sentido tentado a un pequeño juego de escondite, hay rincones aquí que parecen haber sido diseñados específicamente para ello.
La piel ultradelgada de este pabellón no es solo una obra de arte, es una hazaña de ingeniería. Con dos capas en diferentes tonalidades, las franjas que componen la estructura son el resultado de un «protocolo de búsqueda» que sigue los caprichos de agentes imaginarios, como si cada giro y curva estuviera impulsado por una pequeña criatura indecisa que cambia de opinión en cada esquina. Donde estas franjas se encuentran, se alinean como si siempre hubieran estado destinadas a hacerlo, y a lo largo de las superficies más abultadas, se estiran y expanden, dejando que la luz se cuele juguetonamente a través de la piel, como un chicle inflado hasta el punto exacto antes de estallar.
En el “Centro Valerie C. Woodard”, “Pillars of Dreams” no es solo una instalación artística, es un ícono vivo. Bajo sus bóvedas curiosas, donde el color y la luz juegan a encontrarse, los residentes de Charlotte han encontrado un lugar donde recargar energías, compartir momentos o simplemente dejar volar la imaginación. Porque, al final del día, ¿qué mejor uso tiene un sueño si no es para soñar despierto?


PILLARS OF DREAMS :
Commissioned by Mecklenburg County, North Carolina, the Charlotte/Mecklenburg Public Art Commission and the Arts and Science Council Charlotte/Mecklenburg.
Design + Computation by MARC FORNES / THEVERYMANY.
Engineering by CRAFT Engineering Studio.
Dimensions: 26.5’ H x 23’ W x 43’ D
Material: 3mm aluminum
Photography by: MIlagros Ugueto de Sanchez y Keudis Sanchez
