Hay una tristeza

Por Juan David Cruz Duarte

Hay una tristeza
Hay una tristeza que lo cubre todo.
Es como una fina capa de polvo que se posa
sobre todas las cosas. Es omnipresente.
La percibo, a veces, como una etérea telaraña.
Se adhiere a las ventanas, a las cortinas,
se enreda entre mis dedos,
se acumula sobre los muebles
de mi apartamento,
se posa sobre mis hombros cansados,
la arrastro por el suelo mientras camino.
El tiempo pasa
y yo no me puedo librar de ella.
Pero tal vez esa tristeza no está
en el mundo, tal vez está en mí,
y yo soy el que la proyecta
sobre todo lo que me rodea.
Pero al final no hay ninguna diferencia;
ambas cosas son equivalentes.
El dolor está afuera, y yo lo absorbo sin saberlo,
o está adentro, recorriendo mis venas azules,
y soy yo el que lo comparte
con el mundo.
Hay una tristeza que lo cubre todo,
se cuela por el resquicio de la puerta,
y me tortura, como la luz del sol
lastima al hombre que sufre una resaca sin tregua.
Hay una tristeza que llena mi cráneo
como un líquido espeso en una pecera.
Sale por mis ojos,
brota por las comisuras de mis labios.
Es mía, me pertenece,
y yo la comparto con ustedes.

Deja un comentario

Descubre más desde Vozes de Expresión

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo