Hilo Rojo

Por Andrea Bredar

Él fue el amor de mi vida.  A quien le compartí no solo mi cuerpo sino  mi esencia. Solo él supo quién fui, sin moldes, sin apariencias, sin engaños o prohibiciones.  Entre todos aquellos a los que les dije con firmeza y un tono convincente  “te amo”,  solo a él le habló mi corazón y a su lado viví intensamente el significado de esas dos palabras.  

Fuimos el cielo y el sol, la intensidad de nuestros besos hacían bailar nuestras almas.  Admito que al  estar frente y tan cerca a sus perfectos labios no  sentí mariposas en el vientre, sino  todo un insectario revoloteando.

Aún recuerdo un día de lluvia torrencial, todos alrededor corrían angustiados buscando un techo para escampar. La estación de transporte ya estaba a reventar. Nosotros en cambio, afuera, jugando como niños bajo el agua, corriendo, saltando charcos, persiguiéndonos, alcanzándonos, amándonos. Momentos que no se olvidan y una lluvia que desde entonces lleva su nombre. 

No fue una relación de años que terminó con un adiós, pues ni la distancia ni el tiempo han cortado nuestra unión.  Ya pasó una década y pasarán otras más, pero aquí hay un hilo rojo que nos ata hasta el final.  Hay magia entre estas hebras, lo puedo asegurar.  Seguimos con nuestras vidas, todo parece normal, pero llega la noche y en mi inconsciente él está. Allí entre sueños nuestro amor se vuelve a encontrar. Jalo con esto el hilo y él allá en otro continente lo siente temblar.  Sé que vuelvo a su pensamiento y sé que se pregunta – ¿cómo estará?

¡Claro que nuestro amor fue verdadero!, Quizá no se lo pude hacer sentir así entonces. Nos encontramos en el tiempo equivocado, mi egoísmo y rebeldía terminaron sofocando la llama que tanto ardía. Ahora comprendo que yo aún estaba en construcción, llena de temores, de fallas, de dudas y distracciones.

Quisiera pensar que ahora sería diferente. Buscaría mil formas de asegurarle la alegría que siento de tenerlo entre mis días. Lo querría más y mejor;  con madurez y entrega, con pasión y con valor.   Entiendo que el ahora no es posible, pero el mañana vendrá y si este hilo no se rompe nos volveremos a encontrar.  Y si no es en esta vida, otra nueva ha de empezar.

Me tatuaré este fragmento en la memoria  para no olvidar que lo tuve y lo perdí.  Gritarle desde mis entrañas: “no me perdonaría gastar otra vida más sin ti”.

Andrea Bredar, nacida en Bogotá, Colombia.

Mercadóloga, egresada de la Universidad Central. Vive en Estados Unidos desde el 2012 y en Fort Mill SC los últimos 3 años donde se dedica a la crianza de su niño.  

2 comentarios sobre “Hilo Rojo

  1. Felicitaciones que lindo escrito, tocas fibras, recuerdos e invitas a valorar el amor en todas las formas posibles. Me conecté con mi pasado y mi presente. Muy hermosa lectura!!!! Gracias por compartirla

  2. Muy bonita poesía. Yo tengo dos hijas, y nunca me gustaría, que por ser mujer,
    Se le negara el derecho a la vida y a un trabajo digno, remunerado. Vale más una mujer, porque es más valiente y decidida que el hombre. Y por un hijo, puede llegar hasta matar, con tal de que hijo no sufra algún daño.

    «Viva, la flor más bella de la tierra.»

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