HUELLAS DE PATITAS EN LA ARENA

Por Kurma Murrain

A veces, lo mejor que puedes hacer es lo más doloroso
Decir adiós
Dejarlo ir
Sostener su pequeña cabeza en la copa de tus manos
A medida que el espíritu comienza a salir
Pero permanece
Para asegurarse de que tú estás bien
Su vida pasa a mi lado en las rápidas páginas de los bocetos dibujados
Su presencia todavía me lame la cara
En las pesadas mañanas en las que su recuerdo me despierta
Su inocencia me contagió, tan suavemente
Que no me di cuenta cuando empecé a ver el mundo
A través de sus inmensos ojos marrones
Él me levantó del suelo
Guiándome con sus pasitos
A través de caminos no descubiertos
Donde mis lágrimas se convirtieron en risas
Y su sufrimiento pasado abrió las puertas de la alegría
Éramos hermanos
Éramos una madre y su hijo
Éramos los mejores amigos
Y al final
No cerramos el libro
Pero continuamos llenando páginas con primaveras, páginas con veranos, páginas con hojas, páginas con nieve
Te quiero
Fuiste el mejor perro
Porque eras un ser incondicional
Porque uno no podía existir sin el otro
O eso creí
Ya que ahora debo existir sin ti
Tenías una manera
De meterte silenciosamente en el corazón de uno
De la misma manera, en silencio, con mis ojos ardiendo
Y la poca fuerza que me queda en la mano
Te digo, Boomer… Gracias… Hasta mañana.

Para Boomer

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