Arte fronterizo como expresión de identidad y resistencia cultural

Por VozEs

En el tejido de la cultura mexicana, hay voces que logran entrelazar historias, raíces y emociones para transmitir un mensaje poderoso. Marco Sánchez, un artista nacido en Ciudad Juárez y residente de El Paso, Texas, es una de esas voces. Su vida en la frontera y su inmersión en el arte lo han llevado a explorar temas de identidad, resistencia cultural y la vida cotidiana de aquellos que, como él, han navegado entre dos mundos: México y Estados Unidos.

Desde su infancia, Marco estuvo inmerso en la cultura artística, aunque no fue hasta los 27 años que decidió seguir los pasos de su abuelo, un pintor y grabador que dejó una huella profunda en su familia. «Mi abuelo era un pintor que vivía en Zirahuén, Michoacán, y su obra siempre estuvo presente en casa», recuerda Marco.

Sin embargo, fue en una visita a Michoacán, durante uno de sus viajes mochileros, cuando experimentó por primera vez el llamado del arte: “Mi abuelo me pidió que lo ayudara en su estudio. Yo, con miedo de arruinar su trabajo, al final lo hice. Ahí fue cuando algo se encendió en mí”. Este momento fue crucial para Marco, quien desde entonces ha canalizado sus influencias familiares y culturales en su trabajo. Las técnicas de su abuelo, combinadas con las influencias de grandes muralistas mexicanos como José Clemente Orozco y Leopoldo Méndez, han moldeado su estilo.

“Mi abuelo fue una gran inspiración, especialmente sus pinturas de alebrijes y grabados de los edificios coloniales. Pero lo que realmente me cautivó fueron las pinturas y grabados de los diablitos de Ocumicho. Eso resonó profundamente conmigo”.

La técnica del grabado ha sido central en el desarrollo artístico de Marco. A diferencia de la pintura, el grabado le ofreció una forma más colaborativa y accesible de crear. En el grabado encontró una comunidad ya que es un proceso más democrático, porque se puede reproducir la obra y darle acceso a más personas. «Una pieza de grabado puede vivir en 50 lugares diferentes, en lugar de una sola pintura colgada en un museo durante unos meses y luego guardada por años” dice el artista.

Este aspecto comunitario del grabado es lo que lo ha llevado a participar y organizar eventos que buscan promover esta técnica entre otros artistas. Su iniciativa más destacada, Prnt Pachanga, es un festival de grabado que se celebra en la frontera, con el objetivo de visibilizar y apoyar a artistas emergentes en la región. “El arte no siempre es respaldado en la frontera, especialmente en sitios como Ciudad Juárez, donde la violencia ha dejado un gran estigma. Con Print Pachanga, buscamos cambiar eso, ofreciendo un espacio para que los artistas puedan mostrar su trabajo y conectar con la comunidad”.

El contexto fronterizo ha marcado profundamente la obra de Marco. La dualidad de vivir entre dos culturas, y las tensiones que esto genera, son temas recurrentes en su trabajo. «El Paso es hermoso, pero también muy problemático», señala. “El arte en la frontera a veces no recibe el apoyo que merece, y la violencia ha afectado gravemente a la región”. Sin embargo, a pesar de estos desafíos, Marco sigue comprometido con su visión: contar las historias de quienes, como él, han vivido la experiencia fronteriza de manera íntima y personal. Uno de los aspectos más poderosos de su obra es su capacidad para dar voz a las personas marginadas en la frontera.

«Trabajo con imágenes de vendedores ambulantes, de los trabajadores en la construcción, como mi padre, que ha trabajado en este oficio desde los 13 años. Estas personas son el corazón de la frontera, pero a menudo son invisibles».

Este homenaje a las comunidades trabajadoras no solo destaca la dignidad y el esfuerzo de quienes realizan estos trabajos, sino que también desafía las narrativas negativas y los estereotipos que prevalecen sobre los migrantes.

Además de su labor como artista, Marco también se desempeña como curador, un rol que le permite ampliar aún más el alcance de su mensaje. Uno de sus proyectos más ambiciosos, Nexo entre raíces, busca conectar a artistas mexicanos y mexicoamericanos, explorando cómo se reciben y perciben las obras de artistas fronterizos tanto en Estados Unidos como en México.

Este proyecto ha sido una forma de mostrar la diversidad del arte fronterizo y cómo las experiencias culturales de los artistas chicanos o mexicoamericanos difieren de las de sus contrapartes en México.

«Estamos tratando de conectar artistas y ver cómo se recibe el grabado que hacemos aquí, en Estados Unidos, en comparación con México. Las temáticas son distintas, pero hay un hilo común de raíces culturales que compartimos».

La presidencia de Donald Trump también influyó en la obra de Marco, llevándolo a un periodo de creación altamente político. “Durante la presidencia de Trump, mi trabajo fue muy político, una reacción a toda la retórica ignorante y llena de odio que escuchábamos. Mi obra en ese entonces era un reflejo de mi enojo”.

A través de su arte, Marco buscaba contrarrestar las narrativas negativas sobre los migrantes y resaltar la dignidad y el valor de la comunidad mexicana y mexicoamericana. Sin embargo, después de este periodo, Marco decidió volver a centrarse en la belleza de su cultura y su familia.

«Después de Trump, sentí que era momento de hacer una pausa en la obra política. Quise enfocarme en honrar a nuestra cultura, nuestras raíces, y las historias familiares que conectan ambos lados de la frontera».

A pesar de los retos que ha enfrentado, Marco continúa con la esperanza de expandir su proyecto de arte fronterizo. Está en proceso de escribir una nueva propuesta para continuar con Print Pachanga y busca colaborar con museos tanto en Estados Unidos como en México para llevar sus exposiciones a un público más amplio.

“El arte en la frontera tiene mucho que ofrecer, y espero que, a través de estos proyectos, podamos conectar aún más con nuestra comunidad y mostrar al mundo la riqueza de nuestra cultura”.

Las palabras de Marco resuenan profundamente al reflexionar sobre su trayecto artístico:

“El arte tiene el poder de conectar a las personas, de dar voz a los que no siempre son escuchados. Mi trabajo es un tributo a ellos, a mi familia y a todos los que, como yo, han vivido entre dos mundos”.

A través de su arte y curaduría, Marco no solo honra sus raíces, sino que también desafía las barreras físicas y culturales, creando un espacio donde la identidad y la resistencia cultural convergen de manera poderosa.

Para conocer más del artista sigue su cuenta de Instagram @onpaperandcanvas

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