Khori Rodríguez y los nudos que guardan historias

Por Sorayda D. León

Antes de que existieran las pantallas, los archivos digitales o incluso la escritura tal y como hoy la conocemos, los pueblos andinos ya habían encontrado una manera de guardar la memoria: los khipus. Sistemas de cuerdas y nudos utilizados durante el Imperio Inca para registrar información, contar cosechas, narrar acontecimientos y preservar la vida colectiva. Cada nudo tenía un significado. Cada posición guardaba una historia. Cada hilo era, de alguna forma, una manera de decir: “esto existió.”

Desde Charlotte, la peruana Khori Haylli Rodríguez retoma esa tradición ancestral y la transforma en una práctica contemporánea de memoria, migración y sanación. Lo hace no sólo desde la técnica, sino desde algo más profundo: desde la necesidad humana de comunicar lo que a veces no puede decirse con palabras.

Foto: Ernesto Moreno

“Khipu significa nudo en quechua,” explica durante la conversación. “Y quise traer eso a algo contemporáneo.”

Su proyecto, Khipus Knot, juega precisamente con esa mezcla entre pasado y presente, entre lenguas y territorios “Khipus” proviene del quechua; “knot,” del inglés. Nudos antiguos dialogando con nuevas vidas migrantes, una tradición ancestral atravesando fronteras para seguir contando historias.

Incluso su propio nombre parece llevar consigo una conexión íntima con esa memoria andina: “Khori” significa oro en quechua, mientras que “Haylli” remite a antiguos cánticos rituales y poemas de la época incaica. Su padre solía interpretarlo como “Poema de Oro.” Y eso es lo que hoy pareciera que construye con sus manos: poemas tejidos.

La historia de Khori en Estados Unidos comenzó lejos de esta tradición textil. Llegó junto a su familia desde Perú buscando tratamiento médico para su hijo Adriano, quien nació con epidermólisis bullosa, una compleja enfermedad crónica conocida también como “piel de mariposa.” Lo que inicialmente sería una estancia temporal terminó convirtiéndose en una vida nueva en Charlotte, marcada por hospitales, consultas médicas, trabajos esporádicos y el agotamiento emocional que muchas familias inmigrantes conocen demasiado bien.

Fue en medio de esa rutina automática, como ella misma la describe, donde apareció el arte textil.

“Mi vida era automática… y cuando tu vida comienza a ser automática, la vida te está consumiendo.”

Lo que inició como una búsqueda en internet terminó convirtiéndose en una forma de reencontrarse consigo misma, con su historia familiar y con las manos de su madre y su abuela, mujeres que tejían, cosían y creaban belleza cotidiana sin necesariamente nombrarla como arte.

Foto: Ernesto Moreno

“En Estados Unidos vine a darme cuenta de que eso no era solamente una manualidad. Era arte textil.”

Para Khori, el acto de anudar se convirtió también en una forma de liberar los propios nudos internos: ansiedad, cansancio, nostalgia, pertenencia. Todo encuentra una salida a través de las fibras.

“Es como sacarte el nudo que tienes en la garganta y traspasarlo a eso… convertirlo en un dibujo, en una forma.”

Su trabajo mezcla técnicas contemporáneas de macramé con la lógica ancestral de los khipus andinos y algunas de sus piezas contienen fechas importantes, memorias familiares o acontecimientos personales codificados en nudos. Lo decorativo se vuelve íntimo y lo textil se vuelve lenguaje.

Actualmente, Khori forma parte del colectivo Obra Collective, donde recientemente realizó un workshop de técnicas de anudado y creación de collares, una experiencia que describe como profundamente importante por haber sido su primer taller comunitario y por la respuesta positiva de los participantes. También forma parte de Ventanas Culturales una iniciativa de Enlace y ha realizado instalaciones de khipus con fechas significativas en un restaurante peruano en Charlotte.

Además, ha participado en diversos mercados latinos y en el Craft Festival, donde presentó las piezas de rope jewelry que desarrolla como parte de su exploración textil contemporánea.

Aunque continúa definiéndose como una aprendiz dentro del mundo de las fibras y textiles, Khori sigue investigando nuevas técnicas, materiales y formas de comunicar a través del arte. Actualmente trabaja en un proyecto de embarrilado y color, mientras sueña con llevar sus intervenciones textiles a espacios públicos.

“Ojalá se dé la ocasión,” dice.

Porque para Khori, el objetivo no es solamente crear objetos bellos, sino recuperar algo mucho más profundo: la posibilidad de seguir contando nuestras historias.

Historias migrantes.
Historias familiares.
Historias que, como los antiguos khipus, se niegan a desaparecer.

https://www.instagram.com/khipusknotskhori

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