Por Sorayda Díaz

Hace poco más de un año, Monserrath Flores Ruiz llegó a Charlotte desde Veracruz, México, con una maleta llena de sueños y una pasión indiscutible por la repostería. Hoy, su marca Cherry Berry Pâtisserie ya está dejando huella en la ciudad, donde sus postres no sólo deleitan el paladar, sino que cuentan historias de tradición, esfuerzo y creatividad.
Desde pequeña, Monse supo que su lugar estaba en la cocina. Inspirada por su madre, abuela y hermana, quienes siempre mostraron una gran sazón, y por los programas de televisión que despertaron su curiosidad, comenzó a soñar con ser chef. Estudió gastronomía y, durante su formación, descubrió que su verdadera pasión era la repostería.
Su primer pastel, un bizcocho de mantequilla de moca con relleno de café, fue una prueba de fuego: tardó un día entero en hacerlo, pero el resultado confirmó que estaba en el camino correcto.
Emigrar a Charlotte implicó empezar desde cero. Enfrentó el reto de adaptarse a nuevos ingredientes, ajustar sus recetas y hacerse un nombre en una ciudad desconocida. Sin embargo, su determinación y amor por lo que hace, han sido la clave de su éxito. «Nada de esto ha sido fácil, pero cuando amas lo que haces, todo vale la pena», comparte con una sonrisa.



Sus creaciones destacan no solo por su estética impecable, sino también por el sabor único que logra al incorporar ingredientes tradicionales de Veracruz, como la vainilla y el café. Estos elementos no solo le permiten mantener un vínculo con su tierra natal, sino también ofrecer a sus clientes una experiencia auténtica que refleja sus raíces mexicanas.
Monse no teme experimentar. Le apasiona jugar con sabores, texturas y formas para crear postres que superen las expectativas de sus clientes. «La satisfacción más grande es cuando me dicen que es más de lo que esperaban. Eso me llena de emoción y ganas de seguir adelante», afirma.
Cherry Berry Pâtisserie también celebra las tradiciones mexicanas con creaciones como el pan de muerto y la rosca de reyes, que han sido recibidas con entusiasmo por la comunidad local. Monse recuerda con especial cariño la experiencia de preparar la rosca de reyes en Charlotte, un momento que le permitió conectar con sus raíces y compartir un pedacito de México con quienes la rodean.
«Esas tradiciones toman otro significado cuando estás lejos de tu país», reflexiona.


El camino de Cherry Berry apenas comienza, pero su visión es clara. Sueña con abrir su propia pastelería, un lugar donde las personas no solo puedan disfrutar de sus postres, sino también aprender de ella. Para Monse, la repostería es un arte en constante evolución, y está decidida a seguir creciendo y explorando nuevas técnicas, como la chocolatería y la pastelería artística.
«Quiero que cuando alguien pruebe mis postres, sepa que son míos, que reconozca la calidad y el amor que pongo en cada creación», dice con orgullo.
Su trabajo ya está siendo reconocido en Charlotte, donde el nombre Cherry Berry comienza a resonar cada vez más fuerte.
Monse es un ejemplo de cómo la pasión, la perseverancia y las raíces culturales pueden trascender fronteras. En poco más de un año, ha logrado destacar en una ciudad nueva, mostrando que cuando se persiguen los sueños con dedicación, todo es posible. Y así, postre a postre, está construyendo un legado que combina tradición, innovación y sabor.

Conoce más de estas deliciosas creaciones en: instagram.com/cherry.berry.patisserie
Fotos: Cortesía
