Rosalía Torres: “I’m going to get bigger brushes”

Por VozEs

Con 26 años de trayectoria en Charlotte, Rosalía Torres Weiner ha logrado establecerse como una de las artistas latinas representantes de la comunidad de inmigrantes, más reconocida. No solo son sus colores que brillan y sus diseños que transmiten la alegría de su tierra natal, México, también su activismo en pos del bienestar de su gente han hecho que la creadora se gane el cariño de la Ciudad Reina.

Rosalia Torres Weiner. Foto tomada de las redes sociales de la artista.

Su principal propósito actualmente, después de dejar el arte comercial, es mostrar el impacto que tiene el sistema de inmigración tan corrompido de este país y ayudar a la comunidad de inmigrantes. Inicialmente Rosalía se dedicaba a pintar murales en casas privadas con buena solvencia económica, pero durante la recesión del 2003 el trabajo se fue abajo, las deportaciones de inmigrantes se elevaron y la artista se dio cuenta a través de conversaciones cotidianas, lo mucho que su comunidad estaba sufriendo. Fue así que decidió contar las historias de los niños cuyos padres fueron deportados, en su proyecto “El Papalote”, el cual le abrió las puertas a las salas del Smithsonian Anacostia Community Museum en Washington D.C y a las páginas de National Geographic.

En entrevista con VozEs, la mexicana nos cuenta su historia, sus proyectos y su experiencia con la comunidad Latina en Charlotte. 

El Papalote 

Cuando llega la recesión la economía se colapsa y me quedo sin trabajo, no estaba produciendo arte y al mismo tiempo veo que nuestra comunidad latina está sufriendo, pensé que tenía que hacer algo con el arte. Me fui a buscar a los niños porque tenía que contar su historia, tenía que hacer algo, y se me ocurrió hacer un taller de arte: “El Papalote” se construyó con los niños, les dimos un pedazo de papel en el que dibujaron el momento cuando estaban deportando al papá o mamá y la idea era volar el papalote y dejarlo ir “you’re going to be ok” les decía; les hicimos la colita del papalote con la ropa que dejaron los papás, yo busqué un lugar para exhibirlos porque les había prometido a los niños: “voy a encontrar un lugar”, en ese tiempo nadie me conocía pero el Levine Museum me dio una pared para la exhibición.

Esos papalotes me pusieron en el radar del  Smithsonian en Washington DC, fue una historia tan linda, pero fuerte y tan poderosa que también salió de Charlotte. 

Ahí dejé el arte comercial de a tiro, porque tenía yo que educar a nuestra comunidad en Charlotte y decirles que las deportaciones estaban pasando, es cuando dejé la brocha comercial y dejé de vender para mandar un mensaje.  

“Estoy haciendo el trabajo que yo quiero hacer, el trabajo que necesitamos hacer con poesía, con escritura, estamos aquí los latinos haciendo una diferencia, contribuimos a la economía de Charlotte y trabajamos lavando trastes, hay doctores, hay un juez que es el primer latino, hay mucha gente que somos de diferentes países de latinoamérica.”

Enfrentando a la realidad 

Otro proyecto que hice y que se derivó de ese, fue con el McColl Center, un centro de arte muy destacado en Estados Unidos e invitan a artistas para tener una residencia, yo llegué con un cuento que es el de “The Magic Kite”, esta gente que sigue a este centro, es gente blanca, gente de una posición social alta y pensé: les voy a llegar con mis colores, con mis historias y con todo lo que está pasando a los latinos, porque necesitan conocer nuestra realidad.

Con este cuento me contactaron después del Children’s Theatre y adaptaron mi historia de The Magic Kite a una obra de teatro de niños, esta obra trata de una familia mexicana que vive en Estados Unidos y de repente deportan al papá, el niño, que volaba papalotes con el papá, se imagina que en la noche el papalote se vuela a encontrar a su papá y se encuentra en la frontera con dos coyotes que son de peluche, y les dice coyote has visto a mi papá? y el coyote aúlla y le dice: debes viajar un día más hacía el sur, entonces él regresa por su mamá y su hermana para ir a encontrarlo, el final no es feliz. Yo les dije que no quería un final feliz porque eso no es lo que pasa.

Actualmente estoy trabajando en una serie con los Dreamers, estoy entrevistando chicos, y basada en sus respuestas a preguntas que les hago, pinto sus retratos. Voy a contratar a alguien que me ayude con el “augmented reality” para que la gente utilice una aplicación gratis y puedan poner el teléfono sobre alguna de mis pinturas y oír las historias con su propia voz. Son 6 a los que tengo pero quiero trabajar en una serie de 12.

Es necesario conocer esta realidad, esta serie se presentó en la Universidad de Georgia, pensé que era importante que los estudiantes la conocieran y vieran lo privilegiados que son, y los Dreamers no.

El arte sana

Cuando estuve en el McColl Center me di cuenta que la gente de mi comunidad no me seguía, pensé que todos iban a ir a visitarme, pero no, entonces supe que yo tenía que ir a ellos. Con un dinero que gané de una comisión de un mural en un museo para la exhibición de latinos en D.C, me compré un camión de arte y lo nombre Red Calaca Mobile Art Studio y por tres años llevé el arte a los apartamentos, lavanderías, iglesias, lo llevé para dar talleres de arte, gratis. Tuve esta idea de llevar el arte a vecindarios de bajos recursos, tuve varias becas para hacer esto. Ahorita con la pandemia el camión está parado, pero me esta dando tiempo de trabajar otros proyectos.

El arte si sana, yo lo vi con mis niños, del proyecto del Papalote, yo les pedí que dibujaran lo que les paso, unos niños estaban como muertos por dentro, después de cada taller yo estaba destrozada, había un niño que no quería dibujar lo que le pasó y decía que no extrañaba a su papá, estaba enojado, estaba como nosotros decimos “encabronado”, empezamos a hablar y me dijo que su mamá extrañaba a su papá y lloraba en la cocina, le dije que cuando yo estoy triste o cuando estoy enojada pongo todos esos sentimientos en un canvas o en mi papel de dibujo y después de eso ya me siento mejor. 

Le dije que dibujara a su mamá, y en su dibujo está su mamá llorando en la cocina, me dijo que la ve llorar mucho. Que sí el arte ayuda, claro, el arte es un arma de poder. 

“I’m going to get bigger brushes”

“Gateways” mural creado para el Smithsonian en Washington D.C por la artista Rosalia Torres Weiner

Yo pienso que el deber de un artista es utilizar tu brocha o tu pluma para decir esas historias, nuestras historias que son poderosas, yo siento que estoy documentando parte de la historia de américa, es mi gente, yo trabajo directamente con ellos y se sus historias, trabajo con muchas familias, he estado ahí y mi brocha es mi súper poder. 

Este país te forza al activismo, especialmente Trump, yo oigo todo lo que dice de nosotros y yo le quiero probar que está equivocado. Cuando yo estaba pintando el mural “Gateways” en el Smithsonian en DC, un reportero americano que sigue mi trabajo me habló el día en que Trump ganó la presidencia, yo estaba en una banca viendo mi mural y estaba bien triste, casi llorando, pensé que no iba a poder terminar mi mural que trataba de los latinos, de los Dreamers, de cómo contribuimos, entonces él me pregunta: ¿qué vas a hacer los próximo 4 años? y cuando agarré fuerzas le dije: “I’m going to get bigger brushes”. 

No podría yo pintar retratos y landscapes. Ya no volvería a pintar comercial art, yo voy a hacer esto hasta mi último aliento, tengo una gran pasión y amor por la comunidad.

Su mensaje a la comunidad latina

Que sigamos luchando, la gente me decía que no iba a vender, fui a los Ángeles a conocer a una muralista muy famosa, hice la cita, me entrevisté, vio mi portafolio y me dijo: tu no vas a ser una muralista, tu no tienes nada, encuentra otro trabajo. Me hizo llorar pero she didn’t stop me, yo volví a Charlotte y dije: yo voy a pintar mi mural. Ahora que uno de mis murales está en los libros de texto de National Geographic de Historia de América, me gustaría enviarle ese libro a ella y decirle mira, ¿no que no? Sí, nos van a cerrar la puerta en la nariz muchas veces, pero si tu tienes esa pasión en tu corazón, escucha a tu corazón solamente y rodéate de toda esa gente que te apoya.

Hay que seguir luchando haciendo el mejor trabajo que podamos para hacer esa diferencia. Desafortunadamente si estamos un poquito desunidos los latinos pero yo voy a hacer lo mejor y seguir luchando. 

Tenemos que tomar otro aire, salir a caminar, hacer lo que tengamos que hacer, yo me voy al lago con el kayak y regreso recargada. Nunca hay que darnos por vencidos, si tienes que tomar 2 días o una semana de descanso tómala, pero hay que llegar a la batalla con nuestro poder.

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