Por Sandra Santana Peguero
No me dejes callar, ahora que puedo hablar.
No me dejes callar si oyes mi voz sonar.
Que mi voz no se quiebre,
que mi garganta no se apriete.
Que fluyan mis palabras como cascadas
que rompen en una sola oleada,
sin saber dónde van a parar.
Que las oigan todos, si es que saben escuchar,
que a mí eso no me importa ya.
Que no se calle mi boca, porque no la puedo cerrar.
Que salgan mis palabras como batallón
que va a la guerra a matar.
Si en este día tuve el valor de hablar,
ni te imagines que mis palabras
las voy a volver a encerrar.
Sandra Santana Peguero nació en Hato Mayor del Rey, una provincia de la República Dominicana, en el seno de una familia de escasos recursos. Desde pequeña, mostró un profundo interés por la lectura y la escritura, encontrando en el lápiz y el papel su mejor compañía. Dejo esta pasión para dedicarse a su familia, pero ahora, está decidida a retomar la escritura.
Actualmente, reside en Charlotte, NC.
