Irlanda Ruiz Aguirre
Soy de una isla pequeña
donde aún se baila danza y plena,
y decimos ay bendito cuando nos da pena,
el amado terruño donde el mestizaje nos distingue.
La Isla del Encanto donde nos comemos las eses (S)
y nos enojamos por pequeñeces.
País colonizado de lengua española sata,
que no se quita, ni se jacta.
Borinquén: Tierra del Señor Valiente
y de playas imponentes.
Isla de desafíos constantes
y de situaciones extenuantes.
País cuya esencia es un español de resistencia,
que lo demuestra en su convivencia,
a través de un español sandunguero
que baila apestillao’ la salsa, el merengue y el bolero.
Y aunque el huracán nos tumbe el techo entero,
nos levantamos siempre con el alma y con esmero.
Porque ser boricua es más que una herencia:
es llevar la isla adentro, con amor y con conciencia.
