Buscando la Sirena: Jackie Milad y la Herencia Fragmentada

La artista Jackie Milad, hija de madre hondureña y padre egipcio, explora en su obra el cruce de migración, memoria y patrimonio cultural. Su muestra «Buscando la Sirena (Searching for the Siren)», presentada en el Mint Museum Randolph en la ciudad de Charlotte N.C, nos invita a sumergirnos en el Golfo de Fonseca, en particular en la Isla del Tigre, un lugar de profunda carga histórica donde convergen tradiciones mayas, lencas, africanas y europeas.

Las fotografías de Graciela Iturbide y Maya Goded

La exposición propone un diálogo entre sus obras, destacando la interdependencia Su lente, lejos de ser intrusivo, busca la conexión humana, el permiso, y la complicidad de sus sujetos. Sus imágenes, marcadas por la poesía visual y el simbolismo, revelan cuerpos, rituales y memorias ocultas bajo máscaras o en escenarios cargados de espiritualidad.

Chloe: Una voz emergente con mucho que decir

Con solo 16 años, Chloe ya está dejando su huella como artista visual y escritora de poesía en Carolina del Norte. Hija de inmigrantes mexicanos, forma parte de una generación que ve el arte como una forma legítima de expresarse, cuestionar el mundo y compartir experiencias personales que muchas veces no caben en palabras.

Renaciendo entre colores: Samia Jaramillo

Cuando Samia Jaramillo decidió dejar Colombia y mudarse sola a Charlotte, Carolina del Norte, no imaginaba que el arte , una pasión que había quedado arrinconada por los deberes y las expectativas familiares, sería el hilo conductor para reconstruirse en un país nuevo.

Reflexión de luz, comunidad y arte urbano

Nuestra colaboradora y fotógrafa, Sugely Gallardo, estuvo presente en el reciente meetup de @cltshooters en la vibrante @taohoutdoorgallery en Charlotte, y a través de su lente nos comparte mucho más que imágenes: nos regala sensaciones, movimiento, comunidad y arte en estado puro.

De Colombia para Charlotte: El Bolero de Rubén

Por Sorayda Díaz

El cine, como la música, es un acto de memoria. Y cuando ambos se entrelazan en una historia que cruza fronteras, el resultado puede tocar fibras profundas.

Eso es lo que sucedió en Charlotte con la proyección de El Bolero de Rubén, la primera película musical colombiana escrita y dirigida por Juan Carlos Mazo, que llegó a la ciudad para abrir un espacio de reflexión colectiva.