Rafael Osuba: Un Quijote Latino en Carolina del Norte

By Sorayda Díaz

En el corazón de Carolina del Norte habita un Quijote contemporáneo: Rafael Osuba, un incansable soñador que ha dedicado su vida a luchar contra los molinos del desconocimiento cultural, empuñando como lanza la creatividad y el arte latinoamericano.

Nacido en Connecticut, Rafael perdió a su padre a muy temprana edad, lo que lo llevó junto a su madre a Puerto Rico, donde creció bajo el cuidado de su tía, una figura maternal determinante en su vida. «Ella fue madre, tía y abuela al mismo tiempo», recuerda con cariño. Al regresar a Nueva York siendo niño, Rafael enfrentó el duro choque de no pertenecer plenamente a ninguna comunidad.

«No era americano en Estados Unidos y en Puerto Rico era ‘el americano’. Viví en esa frontera incómoda, buscando constantemente dónde encajar», explica.

Durante su juventud, el arte fue su refugio frente al bullying y la exclusión. «Mis libros y dibujos fueron la armadura que me defendió», dice Rafael. Una anécdota clave ocurrió cuando uno de sus acosadores vio sus dibujos, lo que inesperadamente convirtió a aquel enemigo en amigo, abriendo así una puerta hacia la aceptación social. Fue en esta etapa cuando su encuentro con Don Quijote de la Mancha marcó un punto de inflexión:

«Cuando Don Quijote dice ‘Yo sé quién soy’, descubrí el poder transformador de esas palabras. Entendí que podía elegir mi identidad, más allá de las etiquetas impuestas».

Motivado por ofrecer a sus hijos un ambiente enriquecedor, Rafael llegó a Carolina del Norte hace más de tres décadas. Allí enfrentó numerosos retos y comenzó varios negocios, destacando especialmente al fundar la primera televisión en español del estado, logro por el que fue reconocido por el Smithsonian.

«Aprendí que podía usar el arte y la cultura para conectar comunidades y construir puentes», asegura Rafael.

En 2011, fundó Artist Studio Project, un espacio diseñado para colocar al artista latino en primer plano. Rafael creyó firmemente en el poder de la colaboración y así transformó sueños en realidades palpables. El Quixote Festival, uno de sus proyectos más emblemáticos, parecía una fantasía cuando lo propuso en 2005, pero su persistencia permitió que finalmente cobrara vida en 2015, conmemorando 400 años de la segunda parte de la obra cervantina.

«Todos me decían que estaba loco, que era demasiado ambicioso», recuerda Rafael con una sonrisa. Hoy, ese festival que inicialmente parecía imposible abarca nueve meses de programación, involucra a más de 200 artistas y ha cruzado fronteras llegando incluso hasta España y China, demostrando así que el arte no tiene límites ni fronteras.

Además, Rafael estableció una editorial para amplificar las voces latinas, particularmente aquellas que tradicionalmente no encuentran espacio en el mundo editorial convencional. Su meta es clara: «Quiero que los niños latinos puedan verse reflejados en las historias que leen. No deben ser personajes secundarios, sino protagonistas orgullosos de su cultura y raíces.»

Hoy, Rafael Osuba continúa su travesía quijotesca con iniciativas como tertulias literarias, ferias bilingües y eventos culturales que celebran la diversidad latina. Sus sueños son su Rocinante y la creatividad, su escudo contra la indiferencia.

Y aunque, como el Quijote, ha enfrentado múltiples desafíos, sus palabras permanecen firmes y resonantes:

«Atrévete a soñar en grande. Porque somos nosotros quienes escribimos nuestra historia».

Para conocer más sobre el Festival y próximos eventos, visita: iamquixote.com

Además, si estás en Washington D. C., visita el Museo del Latino Americano en el Museo Nacional de Historia para una lectura de su libro  “El Canto del Piragüero – The Piragüero‘s Song” : Día de los niños: A Celebration of Children’s Storytime and Literacy Days (Friday)

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