Mariachi Arcoiris: Rompiendo estereotipos y tabúes

Por VozEs

De pequeño, Carlos Samaniego estuvo cerca de la música, su papá fue quien lo enseñó a cantar, su abuelo era mariachi en Sonora, México, y un tío de él fue integrante del grupo Los Apson en los años 70. Aprendió a leer español recorriendo los cassettes para que su mamá le sacara la letra de las canciones, creció escuchando rock en español y mariachis; ya de grande estudió violín y canto clásico en California State University y fundó el primer Mariachi LGBTQ+ en el mundo.

Pero el camino no fue tan simple como se lee. En realidad, cuando Carlos decidió salir del armario durante su tiempo en la Universidad y declararse abiertamente gay, se rompieron estereotipos en el mundo de este género musical que ha resaltado por mucho tiempo la virilidad del macho mexicano, y debido a esto, se tuvo que enfrentar a muchos momentos de discriminación; eso no lo hizo dejar lo que le apasiona: música de mariachi.

En esta entrevista, Samaniego nos platica cómo nace el Mariachi Arcoiris (dos veces), los retos a los que se ha enfrentado y cómo ha sido también ese viaje como inmigrante y que hace que su música no solamente represente a la comunidad LGBTQ+ pero también a la comunidad latina y mexicana en Estados Unidos.

Carlos, platícanos tu historia como inmigrante y cómo fue que inició tu interés en la música. 

Claro que sí, mis papás vinieron acá de ilegales, hoy en día ya son ciudadanos pero llegaron de ilegales, que en los años 70 era cualquier cosa, como cruzar una raya y ya, pero igual se tardaron un buen rato para arreglar papeles y hacerse ciudadanos, no tuvieron una educación muy formal; mi papá trabajo acá de muchas cosas, de soldador, chofer de camiones remolques, mi mamá estudió belleza en Mexicali para ser estilista pero acá se metió a clases de inglés y comenzó trabajos de oficina, el hecho es que los dos trabajaban y siempre me apoyaron en todo lo que yo quería hacer.

A mi desde muy chico me interesó la música porque mi papá me enseñó a cantar, mi papá es músico lírico, mi abuelo era mariachi, y un tío, hermano de mi papá fue parte de un grupo muy famoso en México en los años 60-70 que se llamaba “Los Apson”. El punto es que vengo de una familia de músicos, mi papá me enseñó a cantar desde que era muy pequeño, aprendí a cantar en español y así fue como también aprendí a leer en ese idioma, como nací acá toda mi educación era en inglés, mi mamá me sacaba la letra de las canciones, en ese tiempo todavía existían los casetes y le regresabas para agarrar la letra porque entonces no teníamos google, así aprendí.

En casa siempre hablamos en español y cuando entré a la secundaria me acuerdo que un día pasé por la clase de música, y escuché a un mariachi, dije ¿por qué estoy escuchando un mariachi en la secundaria? me regresé y era un mariachi de estudiantes, pedí hablar con el maestro y le dije que yo quería ser parte, que yo sabía cantar, y me dijo: – que bueno que sabes cantar pero aquí todos deben tocar un instrumento – yo dije: – estoy dispuesto a aprender lo que sea- y me dio un libro para que aprendiera cómo tocar el guitarrón. Así fueron los inicios del mariachi para mí.

Así fue como empecé a tener mis estudios con el mariachi y cuando fui a la prepa ahí no había, entonces los que fuimos de la secundaria a la prepa empezamos el mariachi ahí. Eventualmente me metí a grupos, digamos que no a nivel profesional porque eran grupos juveniles, pero ya eran grupos que no eran de la escuela, eran grupos que participaban en festivales, eventualmente cuando entré a la prepa me cambié al violín porque me apasiona mucho el sonido y quise estudiar formalmente, empecé a estudiar violín clásico, y es así como seguí adelante con mis estudios formalmente también en la universidad.

¿Y cómo y cuándo nace el Mariachi Arcoiris?

El mariachi Arcoiris tiene dos fechas de nacimiento, la primera fue en el año 2000 cuando estaba yo a mitad de mi carrera universitaria y estaba estudiando música clásica, estudié violín y canto clásico en “California State University”; ya estaba tocando con diferentes mariachis, de hecho gracias al mariachi me ayude a pagar mis estudios universitarios.

Estaba estudiando tiempo completo y fue alrededor de ese tiempo que salí del clóset. 

Al hacerlo pensé y decidí que quería que la gente me tratara de manera igualitaria, no quería que se me tratara diferente a los demás, cuando salí del clóset quería conocer a otra gente de la comunidad LGBTQ+. En la Universidad había un grupo: “The Gay and Lesbian Alliance” tenían como meta promocionar la igualdad, la hermandad, y también hacían eventos durante la semana de orgullo gay, dentro de esos eventos uno era una boda, entonces el matrimonio dentro de las personas del mismo sexo no era legal y la boda funcionaba como protesta. Para la boda me invitaron a tocar con el mariachi.

A mí se me ocurrió, sería padre que fuera un mariachi gay, y todos se me quedaron viendo y dijeron, ¿puedes hacer eso? y dije: ¡no sé! 

Empecé a hacer llamadas y a mucha gente le interesó. Así es que se formó un grupo y le nombré Mariachi Arcoiris. 

Al evento asistió el dueño de un club gay que se acercó y nos dijo que nos quería contratar para tocar dos veces por semana. Lo hicimos por un año pero después me dediqué de lleno a mis estudios. De ahí nos separamos pero quedó esa semillita del Mariachi Arcoiris en mi cabeza.

Con el tiempo y después de graduarme seguía trabajando profesionalmente con diferentes mariachis, al ser abiertamente gay tristemente tuve que enfrentarme con mucha discriminación, con acosos, burlas, susurros detrás de mí, yo veía todo eso muy injusto, ese trato hacía mí no era igual que el que se le daba a otras personas dentro del grupo.

El ser abiertamente gay era tabú para ellos, mis compañeros de mariachi, a mi se me hacía injusto que ellos podían hablar de sus novias, sus esposas, y yo nunca podría mencionar nada de eso, al contrario, ellos insistían en que debería estar con una chica, casi me agarraban de la mano y me empujaban hacía las mujeres, tuve muchas experiencias así. Cada vez que pasaba eso pensaba: algún día voy a volver a formar el Mariachi Arcoiris.

A finales del año 2013 estaba trabajando con un mariachi acá en Los Ángeles, después de haber vivido en Italia y en Nueva York, de haber estudiado ópera siempre regresaba al mariachi, siempre fue mi fuente de ingreso seguro; después de otro incidente de discriminación que tuve dije: voy a volver a formar el Mariachi Arcoiris porque yo necesito un espacio seguro en donde pueda ser yo, en donde las demás personas también sean libres para ser como ellos son auténticamente, y podamos tocar nuestra música.

La primer mujer en integrarse fue Natalia Melendez, ella es la primer mujer transgénero en la historia del mariachi, es mi mejor amiga, ella fue parte del Mariachi original Arcoiris en el año 2000 mucho antes de su transición, entonces todavía no se identificaba como mujer, se identificaba como hombre gay. Ella es un ejemplo para muchas otras personas, al haber hecho su transición quizás no hubiera sido aceptada en una agrupación, aquí ella puede ser, y todos podemos ser quienes y como somos.

Regresamos a ese mismo antro, todavía existe y es igual, vaquero y gay, ya tenía otro gerente pero le dije que podía llevarle a un mariachi gay, me dijo -ok, para el 14 de febrero va a ser el primer show-. Encontré músicos y empezamos a trabajar ahí, ese fue nuestro aniversario el 14 de febrero del 2014 y desde entonces ha crecido mucho el mariachi.

Es así como inició el mariachi Arcoiris dos veces.

¿Cómo ha sido ese proceso de mantenerse unidos, cuál ha sido el mayor reto que han tenido?

Alguien me dijo una vez que ser director de un mariachi es más que nada saber controlar y entender las diferentes personalidades, y sí, cada quien tiene su personalidad, sus vidas a parte del mariachi, estudios, trabajos, tratar de que todos estemos «on the same page» tratando de que todos tengamos esa misma meta de promover nuestro mensaje de inclusividad, del profesionalismo del mariachi.

Nosotros representamos a dos comunidades, a la comunidad latina o mexicana hacía el resto del mundo acá en los Estados Unidos, y también a la comunidad LGBTQ+ es decir la no necesariamente mexicana o latina, y eso significa que nos invitan a tocar en muchos eventos, ese es un reto y una oportunidad de poder mostrar a la comunidad tan diversa en Estados Unidos, a personas que son como nosotros, hijos de inmigrantes y acercarlos a que conozcan la música mexicana.

Por otro lado es un reto representar la comunidad LGBTQ+ con los latinos y a los mexicanos en especial que tienen estereotipos muy arraigados, hoy en día gracias a los millennials y los Gen Z que son muy abiertos tenemos fans heteros, gracias a las redes y nuestros seguidores nos contactan para bodas hetero pero siempre es un reto.

Ustedes ahora son un ejemplo para nuevas generaciones, para ustedes quiénes han sido su ejemplo a seguir?

La verdad es que no hemos tenido esos ejemplos en grupos de mariachis LGBTQ+ porque nosotros somos los primeros, y como tú has dicho, ahora nosotros somos ese ejemplo para las generaciones que siguen, de hecho nos han escrito gracias a las redes, personas de pueblos de diferentes partes de México que nos dicen que ojalá existiéramos allá, que quisieran ser parte, que gracias a nosotros tuvieron la fuerza para poder salir del armario con sus familias, que son músicos de mariachi también. Eso es una responsabilidad muy grande y estamos agradecidos de poder dar un buen ejemplo.

Como ejemplo yo he tenido a las mujeres del mariachi, maestras que tuve acá en Los Angeles, porque ellas tuvieron que quebrar ese estereotipo antes que nosotros, a ellas tampoco se les permitía estar dentro del mariachi, se les decía que no sabían tocar, que las mujeres eran para la cocina; acá está el Mariachi Reyna de Los Ángeles, es el primer mariachi femenil en los Estados Unidos y es de muy buen nivel. Aunque siempre están los hombres machistas que cuando quieren decir algo bueno de una mujer mariachi, dicen: ella toca muy bien, toca como hombre.

Yo personalmente tuve ese ejemplo de mujeres dentro del mariachi que me dieron esa fuerza para poder pensar: yo también lo puedo hacer. 

Dices que cuando saliste del closet buscabas que te trataran igual, crees que has logrado eso con el mariachi y también individualmente?

En lo personal siempre he exigido y buscado eso, creo que en el mariachi definitivamente lo he hecho. Pongo este ejemplo: el repertorio de la música de mariachi es muy machista, habla de amores, de mujeres, de la traición, o el amor hacía la mujer, entonces lo que hacemos en Mariachi Arcoiris es que le sacamos la vuelta a todo eso. 

Como estudié música clásica, yo tengo en mi mente muy grabado, respetar la intención del compositor, la canción muy famosa de José Alfredo Jiménez “ella” no la voy a cambiar a “él” por querer cantar a un hombre, no le voy a cambiar la letra porque esa no era la intención del compositor, pero lo que voy a hacer es que la va a cantar una mujer en mi grupo, entonces ella, una mujer va a poder dedicársela a otra mujer.

Dentro del mismo grupo muchas personas que han entrado, que ya habían tocado mariachi en otros grupos se atreven a integrarse a este mariachi, con eso la gente sabe que eres parte de la comunidad LGBTQ+. Un integrante del mariachi, es no binarie, cuando entró al grupo entró como chico gay y a través del tiempo se dio cuenta de que tal vez era transgénero, pero no estaba muy seguro y ahora ya se dio cuenta que es no binarie, y usa los pronombres elle y ella, entonces ahora cuando está cantando  y se refieren así mismo, por ejemplo la de “cielo rojo” ella cambia la letra, este ambiente les da esa oportunidad de poder hacerlo.

Cuál es la mayor diferencia que tu ves respecto a los mariachis en los que estabas antes (además de la discriminación y estereotipos)  y el Mariachi Arcoiris?

Creo que la mayoría de las personas que veo gay, y que tocan en esos otros grupos, de alguna forma todavía forman parte de ese molde tradicional, qué bueno que se sienten lo suficientemente cómodos para estar en esos grupos, porque hoy en día sobre todo en este país, ya la mente es más abierta, y sobretodo cuando son grupos de personas como yo, pochos, de la primera generación de inmigrantes, que somos americanos. Las personas que nacieron, crecieron y estudiaron acá, sobre todo si tienen estudios más allá de la prepa tienen esa mentalidad más abierta.

Hay muchos grupos que son abiertamente gay y son bienvenidos, ¡qué bueno! Sin embargo las personas siguen en un molde un poco más tradicional, realmente no he visto a una persona que sea muy afeminado si es un hombre gay en uno de estos grupos, pero la cosa es que son más aceptados hoy en día que antes. Sin embargo no existe aún la apertura y aceptación al cien por ciento.  

Lo que también noto es que se escuchan muy bien y todo pero no van más allá de lo que es una interpretación de la música de mariachi tradicional, no es algo malo, es mariachi y es una tradición, pero también dentro de esa tradición cabe un poquito de evolución, de desarrollo de la misma música, yo no estoy hablando de cambiar el género de la música, yo mismo batallo un poco con esa idea de qué tanto queremos interpretar la música de mariachi de otra forma, lo que si me gusta es que dentro del género del mariachi se pueden hacer bonitos arreglos nuevos, y se puede hacer otro tipo de interpretación de la misma música tradicional y de alguna forma darle un toque nuevo, algo un poquito más moderno para que a la gente le siga atrayendo sobre todo a las generaciones jóvenes, porque ellos son ahora los que van a contratarnos y comprar nuestros discos. 

Actualmente el Mariachi Arcoiris está trabajando en su segundo álbum en el que habrá covers y popurris como en su primer disco, pero también se van a incluir algunas piezas originales. 

web: www.mariachiarcoiris.com

IG: @mariachiarcoiris

Raíz de Teotihuacán 

Por Axel Nuñez

Nos acercabamos a la ciudad de Teotihuacán, pude ver las emblemáticas águilas volando sobre nuestro auto y las hermosas pirámides en el horizonte. Mi hermano y yo salimos del auto con entusiasmo al sentir el encantador aroma de “Flor de Cempasúchil”.

“Dame tu mano si no quieres que te roben”, dijo mi mamá con voz de mando.

Mi hermano y yo le agarramos la mano cuando entrábamos a la impresionante “Ciudad de Los Dioses”.

Mientras caminábamos hacia la plaza principal, pregunté con impaciencia: «¿Mamá podemos subir a la cima de la pirámide del Sol?»

Con una sonrisa en su rostro, respondió: “Sí, vamos a escalarla, pero primero tenemos que escalar la pirámide de la Luna”.

Nos dirigimos a la pirámide de la Luna mientras escuchábamos los sonidos salvajes creados por los silbatos y tambores de los náhuas. La inmensa naturaleza que nos rodeaba se hizo notar mientras contemplamos los primeros escalones de la pirámide. A medida que seguíamos subiendo, la energía de la gente que bailaba con el Dios «Tláloc» en la superficie se sentía asombrosa. Sentí el entusiasmo de los bailarines por este lugar mágico a través de los cambios rítmicos en sus movimientos corporales. Llegamos a la cima y la vista fue fascinante, nunca la olvidaré. Sentí que podía viajar en el tiempo y ver a mis antepasados ​​construir Teotihuacán desde cero. Sin embargo, todavía teníamos que escalar «La Pirámide del Sol». Nos dirigimos a los 250 escalones de la imponente pirámide del Sol. Mientras subíamos, sentí que mi corazón se aceleraba más rápido que la velocidad de la luz. No podía creer lo que estaba viendo. ¿Cómo encajaron perfectamente las losas de piedra? ¿Cómo pudieron lograr esto sin la ayuda de ninguna máquina? En la parte superior, me topé con una vista aérea en movimiento y el notable cuadrado plateado que cuando lo tocas, absorbes la energía del sol. Estaba completamente atónito por la magnificencia creada por mis antepasados. Cuando toqué el cuadrado plateado, sentí que cada rayo de sol atravesaba mi cuerpo. Estaba cargado de ambición y comencé a descender.

Mi mamá, mi hermano y yo nos abrazamos y dije: “Gracias por esta experiencia, mamá, nunca lo olvidaré”.

Teotihuacán me mostró que México es un lugar con un valor luminoso, a pesar de la delincuencia y el miedo que mi familia y yo vivíamos constantemente. Valoro esta experiencia transformadora como un trampolín a medida que continúo escalando la pirámide de mi propósito en la vida. Desde entonces me han rondado por la mente preguntas y pensamientos errantes: ¿Podré alguna vez impactar a la gente como lo hizo Teotihuacán conmigo? ¿Podré llegar a ser un ingeniero ejemplar como mis antepasados? ¿Podría alguna vez construir algo que resistiría la prueba del tiempo? La visita a este lugar mágico despertó mi curiosidad, encendió mi interés por la ingeniería y dio forma a mis aspiraciones.

Un linaje de mentes maestras ejemplares corre por mis venas y me motiva constantemente a reflexionar mientras sigo sacando espinas de lo más profundo de mi corazón, espinas que a veces me impiden avanzar. Sin embargo, incluso cuando he viajado miles de kilómetros lejos de casa, mi corazón sigue latiendo con el mismo propósito. Hoy sigo persiguiendo algo más grande que yo. Sigo escalando para convertirme en un ingeniero que inspira, un ingeniero que crea peldaños. Sin embargo, la creación viene con sacrificios. Para mí, el sacrificio ha sido dejar a mi familia a una edad temprana. Pero recordar la vista aérea por la que mis antepasados ​​trabajaron tan duro me trae de vuelta a casa en un instante. La inspiración y la esperanza provienen de este recuerdo al igual que el poder del cuadrado de plata.

Seguiré escalando mi pirámide en busca de un futuro con vistas impresionantes que espero influencien a muchos. No importa que tan lejos llegue ni el tiempo que tarde, mis aportes al mundo siempre estarán conectados a México.


Original text in english:

As we approached the city of Teotihuacan, I could see the emblematic eagles soaring
above our car and the beautiful pyramids on the horizon. My brother and I eagerly got
out of the car as we sensed the charming scent of “Flor de Cempasuchil.”

“Give me your hand if you don’t wanna get kidnapped,” said my mom with a
commanding voice.

My brother and I gripped onto her hand as we entered the breathtaking “Ciudad de Los
Dioses.”

As we walked onto the main plaza, I impatiently asked “Ma, can we climb to the top of
the Sun pyramid?”

With a smile on her face, she responded, “Yes, we’re going to climb it, but we need to
climb the Moon pyramid first.”

We made our way to the Moon pyramid as we listened to the wild sounds created by the Nahuas’ whistles and drums. The overwhelming nature that surrounded us made its presence known as we contemplated the first steps of the pyramid. As we kept
climbing, the energy of the people dancing to the God “Tlaloc” on the surface felt
astonishing. I sensed the dancers’ enthusiasm for this magical place through the
rhythmical shifts in their body movements. We got to the top and the view was a
mesmerizing sight I’d never forget. I felt like I could travel back in time and watch my
ancestors build Teotihuacan from scratch. Yet, we still had to climb “La Piramide del
Sol.” We made our way to the imposing Sun pyramid’s 250-steps. As we climbed, I felt
my heart racing faster than the speed of light. I couldn’t believe what I was seeing. How
did they perfectly fit the stone slabs? How were they able to achieve this without the
help of any machines? At the top, I stumbled upon a moving aerial view and the
remarkable silver-square that when you touch it, you absorb the energy of the sun. I was completely thunderstruck by the magnificence created by my forebears. As I touched the silver square, I felt every ray of the sun pass through my body. I was charged with ambition and started descending.

My mom, brother, and I hugged as I said, “Thank you for this experience ma, I’ll never
forget this.”

Teotihuacan showed me that Mexico is a place with luminous value, despite the crime
and fear my family and I constantly experienced. I cherish this transformative
experience as a stepping stone as I go on to climb the pyramid of my purpose in life.

Ever since, questions and wandering thoughts have run through my mind: Could I ever
impact people the way Teotihuacan did to me? Could I ever be an exemplary engineer
like my ancestors? Could I ever build something that would stand the test of time? The
visit to this magical place sparked my curiosity, ignited my interest in engineering, and
shaped my aspirations. A lineage of exemplar masterminds runs through my veins and constantly motivates me to ponder as I continue taking thorns out of the depths of my heart, thorns that sometimes keep me from moving forward. Nevertheless, even when I have traveled thousands of miles away from home, my heart keeps pumping for the same purpose.
Today, I continue pursuing something greater than myself. I keep climbing to become
an engineer that inspires, an engineer who creates stepping stones. However, creation
comes with sacrifices. For me, the sacrifice has been leaving my family at an early age.
But remembering the aerial view my ancestors worked so hard for brings me back home in an instant. Inspiration and hope come from this memory just like the power of the silver-square.

I will keep climbing my pyramid in search of a future with breathtaking views that I hope will influence many. No matter how far I go or how long it takes, my contributions to the world will always be connected to Mexico.

LA DESBANDÁ

Por Loli Molina

El 6 de febrero de 1937 el frío y la humedad en forma de  tropas franquistas y sus aliados rodearon la ciudad de Málaga como una ola gigantesca a punto de cubrirlo todo. Mi abuelo Rafael, de quien heredé la afición por los escritorios antiguos, la poesía y las conchas finas, me contó hace ya muchos años, puede que más de treinta, que él tenía catorce años cuando mi bisabuelo llegó a casa y le dijo a mi bisabuela que tenían que abandonar la ciudad porque en breve sería tomada por los golpistas. Como ellos, decenas de miles emprendieron el mismo camino por la única vía que no había sido cortada, la carretera de Almería, con lo puesto y el miedo agarrado a sus entrañas. Cuando salieron del barrio de la Trinidad, los refugiados se agolpaban para cruzar el puente de Santo Domingo. Los niños lloraban, las madres se agarraban a sus hijos, enganchados a ellas con desesperación, y los padres intentaban que el pánico no se les notara en la cara. 

Aún faltaba para Semana Santa y las calles rebosaban de gente que se dirigía hacia su propio calvario. Bajaban por las escaleras de  Calle Carreterías, apresuraban el paso por Calle Larios, rezaban a los santos y las vírgenes por la Alameda y se santiguaban al pasar por la plaza de toros. La carretera de Almería era lo que ahora llamaríamos un corredor humanitario, solo que no hubo humanidad para con ellos. En ella, mi abuelo, sus padres y sus dos hermanas, hicieron el camino más tortuoso de sus vidas, ya que el ejército franquista trató de evitar el éxodo atacando a los civiles por tierra, con tanques y artillería; por mar, con tres buques en las costa de Málaga; y por aire, con la fuerza aérea. A pesar de ello, lograron pasar Rincón de la Victoria, Benajarafe y Torre del Mar, donde, según contaba mi abuelo, así como las crónicas de la época, el farero, Anselmo Vilar, decidió apagar el faro porque los golpistas usaban su luz para los bombardeos nocturnos. Siguieron caminando hasta llegar a Nerja, después de haber caminado 56 kilómetros, donde mi bisabuelo dijo esto es una carnicería, tenemos que volver a Málaga. Así que decidió que pasarían la noche allí escondidos en una especie de cueva y, cuando amaneciera, regresarían a la ciudad. Esa noche, gélida y yerta, se encontraron un caballo junto a una familia asesinada, huérfano, que les sirvió para volver. Supongo que se lo turnaron para descansar de caminar. Supongo que no sabían montarlo pero la necesidad les enseño de golpe. La carretera, asfaltada de muerte, olía a quemado y el humo se mezclaba con la típica niebla matutina malagueña. Intento imaginarme lo que debieron de sentir cuando entraron en la ciudad tomada por el ejército franquista y asumo una mezcla de malestar y, a su vez, de alivio por estar vivos. Sin embargo, el miedo les hizo pensar que quizás deberían devolver el caballo. Mi bisabuelo, que temía las posibles represalias si averiguaban que no era de ellos, obligó a mi abuelo a ir la comisaría y devolverlo alegando que se lo habían encontrado en la calle. 

Al llegar al barrio, la desolación había pintado la cara de aquellos que se habían quedado, así como la de los que habían regresado huyendo de la masacre perpetrada en los 250 kilómetros que separaban Málaga de Almería. Mi abuelo, con solo 14 años, había visto más muertos en un día de los que vería el resto de su vida. Había recorrido más de 100 kilómetros de la mayor masacre de civiles de la  Guerra Civil española. Se había hecho hombre a golpe de bombas. Había regresado al barrio al que dedicaría más de un centenar de poemas después de abandonarlo varias veces más para llegar hasta Rusia, Alemania, Argentina y Venezuela. Había hecho su propio camino al andar. 

NOTA: Este relato es parte historia, parte recuerdos y, lo que no está en los libros de historia, las crónicas de la época, ni los recuerdos, es ficción. Para completar mis recuerdos he contado con los de mi tío Fali, quien mantiene la memoria oral de nuestra familia viva. Quiero dedicar este relato a todos los refugiados que cada día, en cualquier parte del mundo, tienen que abandonar sus casas. Como dijo Julio Anguita, “malditas sean las guerras y los canallas que las hacen”. 

Algunos recursos para saber más sobre La masacre de la carretera de Almería, también conocida como La desbandá. 

Podcast de Radio Nacional de España: Documentos

Podcast Onda Cero Radio: ‘La Desbandá’: 85 años de la evacuación «histérica» de Málaga

Un halo de luz; Arleene Correa

Por Sorayda Díaz

Arleene Correa tiene una luz que le ayuda a crear comunidad, a contar las historias del inmigrante, dejarlas plasmadas en el arte para que otros se vean reflejados y a la vez asegurar que no nos borren; ese es el propósito de sus creaciones, eso, y mostrar esa luz que le dieron sus padres al traerla a este país, la luz que muchos otros hijos de inmigrantes llevan también consigo.

Su historia no es única, las cartas que le escribió a su padre cuando ella todavía se encontraba en Michoacán y su papá buscaba ya una mejor vida en Estados Unidos, no son únicas; son las historias de muchos migrantes que han experimentado la distancia y la lejanía de sus seres queridos. 

La artista nació en Arteaga Michoacán, México, y a los 3 años llegó a este país, en donde lleva 25 años. Desde pequeña le atrajo el arte, dibujaba y enviaba sus creaciones a su papá en Estados Unidos, después ella y su familia lo siguieron.

Ella trajo su ilusión de ser artista en la maleta, pero la realidad la golpeó cuando se graduó de High School y se dio cuenta de que no podía entrar a la universidad debido a su estatus migratorio; “la realidad de no tener papeles”, sin embargo cuando Obama promovió DACA, las cosas cambiaron y pudo estudiar arte de tiempo y colegiatura completos en San Francisco.

Una carrera difícil

Correa siempre tuvo interés en temas humanitarios, en contar su historia y esas cosas que nos unen como humanos, alzar la voz en contra de las injusticias, pero siempre la detuvo el miedo; hasta que se le dio la oportunidad de hacer una residencia en Nueva York y ese miedo se perdió entre el gentío y la diversidad cultural de la ciudad. 

“Ya sabes como inmigrante indocumentado siempre es el miedo de que no te descubran y esconderte, no viajar, no salir para protegerse, en NY me sentí libre y sentí que podía decir que era indocumentada, decir lo que he vivido y quería hacer arte al respecto” dice Correa.

Y así fue, desde entonces la michoacana se ha dedicado a contar las historias de los padres, los hijos y las situaciones que se viven en ese viaje. Eso, dice, lo va a hacer hasta que ya no pueda. 

“Mi padre me dijo que la carrera iba a ser muy difícil pero me dijo que me iba a apoyar, yo le dije que sabía, pero la política ya de por si nos lo ha puesto difícil y nos ha pintado  y señalado con cosas horribles como mexicanos, le dije que tenía una oportunidad de compartir la historia y dar un momento a la gente para que nos pueda entender y que nos vean  como seres humanos y no como inmigrantes indocumentados, latinos que vamos a robar empleos etcétera” detalla Arleene.

El arte es una manera de compartir lo político y lo personal de una manera más sutil, es algo visual que, si te llama la atención es un momento muy especial para aprender y comprender algo que de otra manera no lo entenderíamos; la meta de Correa, ha sido esa, crear estas historias de una manera que la gente sienta una conexión. El reto dice, es cómo mantener esas conversaciones y  que la gente sea honesta con los programas que se exponen para que se creen cambios reales en la comunidad, no nada más pretendiendo representar o interesarse en los temas, por eso es difícil esta carrera que eligió, porque lograr un verdadero impacto social, sí, empieza con la intención que llevan sus obras pero depende de la comunidad que debe involucrarse y transmitir a las nuevas generaciones. 

La luz de nuestros padres

“Mija yo mi vida va a ser dedicada a que ustedes nunca tengan que decir que no a sus sueños, y si me tengo que partir el lomo lo voy a hacer porque mis sueños ya se quedaron atrás ahora es lo de ustedes” dice Correa repitiendo las palabras que su papá le dijo un día.

Ella y sus hermanos han realizado sus sueños y son la continuación de los de sus padres; son la luz que su padre y su madre llevan dentro y los hace brillar a ellos. Y de esa luz nacieron proyectos como Llévame contigo, quiero estar contigo un trabajo que utiliza textiles reciclados en canvas para discutir la historia de la migración humana como un método de supervivencia. 

En este  trabajo se dibujan líneas para delinear siluetas de personas conectadas por la luz pero separadas en la oscuridad, revelando el contraste de lo visible y lo invisible. Al exponerse a la luz, la figura del adulto absorbe la energía, simbolizando así el miedo de la separación familiar, la depuración; pero en la oscuridad esta separación se hace visible y la figura infantil absorbe la luz y se convierte en un halo de esperanza. 

“Este proyecto ha sido algo que he pensado casi toda la vida, me he puesto a pensar en los huevos que tuvieron mis papás para traernos aquí tan pequeños y de la manera que nos cruzaron, así como cruzan muchos indocumentados, el amor que un padre le tiene a un hijo tiene que ser inmenso para ponerlo en esa situación, ese sacrificio y ese amor es algo que no se puede medir ni explicar” explica la creadora quien ha experimentado ese amor inmenso con su sobrina Aylin para quien es su segunda madre. 

La creación de ese proyecto la regresó a 1996, cuando ella llegó a este país y comenzó a explorar las cartas que enviaba y escribía a su papá, en las que le decía que la trajera con él, que lo extrañaba, en ese entonces la separación era real. 

«Hola papi,

Te quiero mucho no me has hablado ya no me quieres llévame contigo quiero estar contigo. Mi mami me va a comprar un bebé. Lo voy a querer mucho. 

Hi daddy,

I love you so much you haven’t called me you don’t love me take me with you I want to be with you. My mom is going to buy me a baby. I’m going to love it so much.

-Arleene»

Aunque Arleene trabajaba con óleo, para este proyecto exploró a trabajar y a cortar ropa de su familia, telas, y a recrear familias que están caminando y moviéndose en un espacio negro en la oscuridad.

“Es un momento en que no tienes mucha seguridad de a donde vas, no hay luz, pero las obras reaccionan a la luz cuando la encuentran, a los papás los hago de un material reflectivo que cuando uno utiliza un flash light o una lámpara, ellos reflejan la luz pero protegen a los hijos, con eso estaba pensando en las tecnologías que se usan en el desierto y todo eso que utiliza border patrol (la patrulla fronteriza) para buscar los cuerpos en la oscuridad entonces uno al buscar este cuerpo refleja la luz y esconde a los hijos, pero si no hay luz, los papás se sacrifican y no se ven” explica.

Hay distintas maneras de ver la obra para que los papás existan con los bebés, sin los bebés, y separados, naturalmente la conversación llega a todo lo que ha sucedido con los padres e hijos en las fronteras, y aunque no ha sido intencional, al final esa es la historia real de su propia familia, con eso Correa espera que quien vea sus piezas identifiquen y encuentren su propio recorrido, su propia historia y su propia luz. 

Fotos tomadas del Instagram de la artista

Conoce más del trabajo de Arleene Correa en su sitio web www.correavalencia.com y en su instagram @arleenieeee

Futuro Latino

Por Paola Argüello

Luego de estos 6 años viviendo en la Ciudad Reina, resulta realmente imposible pasar un día en ella y no notar algún Latino en nuestra cotidianidad. Desde las construcciones que se multiplican por la ciudad, nuestros crecientes negocios de comidas, el crecimiento de las escuelas bilingües en nuestro distrito, hasta los cientos de artistas que hacen vida en nuestra ciudad, y así paré de contar.

Para ponerle números a esto, según el Pulse Report 2022 del Mecklenburg County, el distrito ha experimentado un crecimiento del 21,3% en los últimos 10 años (2010 -2020), con una población total de 1.115 mil millones de habitantes. 

Este mismo reporte resalta que la comunidad latina de Mecklenburg, es la que ha mostrado un mayor crecimiento en este periodo de tiempo, con un 24.6%, convirtiendo a nuestro distrito, junto al crecimiento de otras comunidades étnicas, en el más diverso de Carolina del Norte.

Este reporte del condado de Mecklenburg no hace más que confirmar una tendencia que se muestra diariamente en el crecimiento económico y social de Estados Unidos de las últimas décadas. En Septiembre del 2021 la empresa Nielsen generó un reporte sobre nuestra comunidad Latina, con datos muy interesantes: hoy en día el 19% de la población de Estados Unidos es Latina, y su poder de compra se proyecta será de $2.6 trillones en los próximos 3 años. 

Es evidente la presencia activa de nuestra comunidad en todos los círculos económicos y sociales de Charlotte, pero ¿dónde están específicamente? ¿Quiénes son estos empresarios, directores, maestros, actores religiosos y demás que hacen presencia diaria en nuestra ciudad?

Yo soy Paola Argüello y esto es Futuro Latino. Un nuevo espacio en VozEs donde te invito a que me acompañes a conocer a estos actores, sus historias y proyectos dentro de la Ciudad Reina. 

Acompáñame a averiguar ¿cómo estos dirigentes ven a nuestra ciudad en el futuro? ¿Por qué apostarle a la ciudad Reina? ¿Qué proyectos estamos haciendo hoy para dejar como legado a las próximas generaciones? ¿Cómo ven el desarrollo de Charlotte para nuestra comunidad? 

Desde este próximo mes de Junio, en cada edición de VozEs encontrarás una pequeña entrevista y conversaciones con varios destacados dirigentes latinos de la ciudad. Espero con esto poder dejarte alguna pequeña visión de lo que será este Futuro Latino de la Ciudad Reina y lo más importante: dejarte la motivación e inspiración necesaria para que comiences tu propia historia.

1 Mecklenburg County Pulse Report 2022

2 Inclusion, Information, and Intersection. The truth about connecting with U.S. Latinos. Nielsen Diverse Intelligence Series. September 2021

Ingeniero Industrial con Maestría en Negocios en la Universidad de los Andes, Colombia.
Mamá de Julieta, esposa de Edgar, ciudadana del mundo y a veces también escribo. Vivo en Charlotte desde Junio del 2015. Nací hace tiempo ya en Maracaibo, Venezuela.