Preservando la tradición del Niño Dios

Por VozEs

Chavo Torres, artesano originario de Michoacán, México y de quien ya hemos hablado en nuestra primera edición por su talento de hacer máscaras de viejitos, tiene dos figuras de niños Dios en su casa. El primero lo compró con su esposa, porque es tradición familiar en muchos hogares de México el tener un niño Dios para la época de Navidad.

Su segundo niño lo compró en una tienda mexicana, fue a buscarlo porque una noche tuvo un sueño en que alguien le decía que tenía que ir a comprar otro niño Dios, y él lo tomó como una señal divina, así que fue a la tienda y se encontró con una figura que le llamó la atención porque no tenía dedos de los pies, estaba un poco roto y en mal estado, se lo vendieron en 20 dólares.

Al llegar a casa, el artesano consiguió yeso y material para arreglarlo, antes ya había reparado a otro que alguna vez se les rompió, pero este “quedó bonito y como nuevo, no fue coincidencia que me lo encontrara en la tienda” dice Chavo, quien después de terminarlo, fue, como manda la tradición, a bendecirlo a la iglesia para tenerlo listo y acostarlo para la Navidad y festejarlo para la época de los levantamientos, celebraciones tradicionales en México en donde se festeja en familia la vida del niño Jesús.

Cavo Torres, reparando un Niño Dios

A partir de ahí, el año pasado Chavo comenzó a reparar niños Dios, los repara tanto de madera como de cerámica o los más comunes, de yeso.

La costumbre de tener estas figuras en las casas mexicanas data del siglo XVI y se celebra sobre todo en la Noche Buena y el Día de la Candelaria. Una de las tradiciones más grandes es vestir a los niños cada año con una ropa nueva, para venerarlos en los hogares mexicanos donde se les agradece por los milagros y cuidados que han otorgado a las familias.

“Aquí vino una señora que estaba enferma y ella le pedía bastante al niño Dios, ella no pensaba que era solo un muñeco de yeso, para ella representaba su fe y cuando uno les habla y pide con mucha fe, se conceden los milagros, esta señora lo trajo para seguirlo cuidando y pagarle el milagro que le hizo de curarla” cuenta Torres.

Y aunque es una figura de yeso, Chavo les da el cuidado y respeto que sus clientes le dan, tanto así que una vez después de entregar un niño ya reparado, el artesano le dio un billete de un dólar al niño para que lo tuviera en su mano en su altar.

“Yo trato de ponerle una toalla, cuidarlos, como si fueran unos niños reales casi, son muy milagrosos y representan la fe que tenemos, nuestra cultura y nuestras tradiciones, para la gente son especiales y yo respeto eso, a uno le deje un dólar en la mano, en señal de buena suerte, dije: es bien suertudo el niño que se lleve el dólar, deseando también buena suerte a la familia” comenta Chavo.

Justo antes de la Navidad la gente comienza a repararlos, muchas de las figuras son regalos de los abuelos, herencia que se transmite a las nuevas generaciones, algo que el artesano con sus reparaciones a estas figuras representantes de la fe católica mexicana se encarga de preservar.

El artesano radica en la ciudad de Chicago Illinois y pueden contactarlo para algún trabajo o mayor información a través de su página de FB o al teléfono 708-631-5138.

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