Una Jarana; la llave al mundo para Jorge Mijangos

Por Sorayda Díaz

La música es un idioma universal. Para Jorge Mijangos, oriundo de San Cristóbal de las Casas Chiapas, México, la Jarana fue su llave al mundo, su amuleto de la suerte; decorada con una Guadalupana, ese instrumento que lo acompaña en sus giras le ha ayudado a no sentirse un extranjero en tierras lejanas a su patria.

Jorge Mijangos

Llegó en 1997 a establecerse a Santa Bárbara, California con las maletas cargadas de esperanza, sueños y el anhelo de poder concretar algo que en México no pudo, lo que le hizo cargar también con un poco de frustración y la nostalgia de dejar a su familia.

Fue ahí en California que conoció a su mentor Francisco Gonzales (QEPD), miembro fundador de la emblemática banda de East L.A. “Los Lobos».

“El fue como una puerta que se abrió para mí, trabajé con él en ‘Guadalupe Custom Strings’ y ese fue el portal para conocer músicos; empecé ha hacer jaranas, ensambles, me gané una beca, todo se fue dando poco a poco, decidí quedarme un año más, luego otro, y aquí sigo en este país.» recuerda el músico y laudero.

Sin embargo, su amor por la música nació desde que tenía cinco años, entonces aprendió a tocar la guitarra y jugaba con primos y amigos; en sus años de adolescente quería tocar jazz, rock o blues – contrario a los sones de marimba que escuchaba en casa- la música se convirtió en su carrera, una aventura que empezó como integrante del grupo veracruzano “Matraka” en su natal Chiapas y con quienes vino por ocasión primera a Estados Unidos. 

Con “Matraka” pudo explorar y fusionar, tocar la música tradicional con letras modernas; viajando con ellos se dio cuenta que en Estados Unidos le pedían canciones mexicanas, tradicionales, algo que le sorprendió, ya que él, entonces no valoraba la gran riqueza cultural que tiene México.

“Yo decía: por qué quieren escuchar eso, ahora después de tantos viajes, tengo entendimiento de la riqueza que teníamos; después de ese viaje a Estados Unidos, quise descubrir esa riqueza, mi propia identidad como mexicano, recuperar la riqueza que siempre he tenido y que por ciertas cuestiones no quería que me pertenecieran, quería quitarla, quería algo diferente, pero venir a Estados Unidos fue redescubrir y valorar mi riqueza cultural y aceptarme” comenta el músico.

Fandanguero y «Cafetero»

En los ‘90’s ya en los Estados Unidos y después de sus aventuras como músico en su país, se siguió dando cuenta que a la gente le gustaba lo tradicional, sobre todo el son jarocho. Por eso decidió comenzar un festival dedicado a ese elocuente y colorido ritmo. 

Empezó entonces a hacer “fandangos” con enfoque en el son llanero, ese que representa más la vida del campo.

“Eramos dos personas que lo organizamos y en el festival, yo invité a un grupo para que cerraran. ‘Las Cafeteras’ cerraban ese festival, el primer año tocaron son jarocho, eran como 10 o 15 músicos y movían a la gente, de ahí sentí que quería proyectar a los chavos como ellos, que son de aquí con ganas de hacer algo allá de México, pero desde aquí”, recuerda Jorge, también conocido como Pok’oko Mijangos.

Al siguiente año, ‘Las Cafeteras’ regresaron al Festival y desde entonces, hace 9 años, Mijangos se dedicó de lleno a ese grupo, tanto así que se unió a él. Con ellos recordó su época en la que el quería tocar blues, porque ahora era este grupo el que quería tocar algo que, por así decirlo, no les pertenece. Entendió aún más que la autenticidad cultural es la clave para sobresalir, ser honestos y honrar nuestras raíces, de dónde venimos.

Jorge Mijangos en el grupo Las Cafeteras

“Les sugerí que cantaran algo relevante a su momento; fue como sembrar semilla. Las Cafeteras no son jarochos, y aunque lo tocaban muy bien nunca iban a tener eso que da estar y crecer allá en México; tiempo después los volví a escuchar con un son jarocho diferente, con letras de aquí, temas que ocurren aquí en lugares de aquí, letras con las que la gente se identifica” menciona Jorge.

Desde entonces no han parado de llevar esos ritmos y letras que hablan de la comunidad inmigrante y Chicana al ritmo del son jarocho y la jarana.

“Yo No Creo En Fronteras”

Así lo dice el título de la canción de Las Cafeteras, y Jorge agrega que sí, en efecto las fronteras son mentales, “tu, yo y el vecino somos iguales, sin importar la lengua, uno mismo crea esas jaulas invisibles”.

“Ir a un lugar nuevo es traumáticamente impactante, uno se tiene que adaptar inmediatamente, el crecimiento no es escalonado, es una experiencia traumática pero todos lo pasamos y superamos, porque los inmigrantes somos seres fuertes”

Al inmigrante no se le reconoce esa fortaleza y todos la tenemos, pero debemos empezar por reconocerla nosotros mismos, dice el músico quien no se siente extraño en este planeta aunque haya en ocasiones atravesado momentos de discriminación que lo incitaron a fortalecerse.

Mijangos, quien ahora está en este país con los dos pies sobre el suelo (porque hubo momentos en que tenía uno aquí y otro en México) regresa a casa a cualquier sitio que va, y lo mismo le ocurre si está en Nueva Zelanda o Canadá, ese es regalo que le otorgó su Jarana.

Además de ser parte de Las Cafeteras, forma parte de una organización que se llama Harmony Project, con el que regala su música en áreas donde hay mucha pobreza, «dónde está dura la cosa, donde hay gente de arduo trabajo».

Alumnos de Harmony Project

Para conocer más de Jorge, de Las Cafeteras y de Harmony Project sigue los siguientes Links:

Las cafeteras

@mijarana

Harmony-project.org

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