Folletín: Capítulo 5

Por Loli Molina

M. pren. Artículo literario, novela u otra obra

cualquiera que se publica por partes en

un lugar especial de los periódicos. 

Novela truculenta, de escaso valor literario. 

Diccionario Enciclopédico Vox 1. @ 2009 Larousse Editorial, S.L.

LA TRAICIÓN DE MARIELITA

Capítulo 5

Con la tarjeta aún en la mano, la acercó al lector de la puerta y escuchó el crujido. Sintió la manilla cálida y esbozó una sonrisa. Atravesó el pasillo de la suite mientras el sonido de la televisión guiaba sus pasos. Con la respiración recuperando su ritmo natural, llegó hasta el pequeño sofá frente a la tele y ahí, soltando una carcajada, estaba Mariana.

Sentada con las piernas cruzadas encima del sofá y un cubo de palomitas en el regazo, Mariana parecía ajena al mundo.  

—Hola, hermana —dijo Mariana con la boca llena.

—Hola —respondió Marielita con los brazos en jarra.

—¿Qué ha pasado? —preguntó Mariana al ver su rostro—. ¿Por qué vienes a estas horas?

—Teníamos un acuerdo. ¿Lo has olvidado? —sentenció Marielita.

Mariana apagó la televisión de un manotazo, apartó el cubo e invitó a su gemela a sentarse junto a ella dando una palmada en el cojín. Marielita se hundió en el sofá, apartando unos restos de comida con desprecio.

—¿Qué ha pasado? —Mariana frunció el ceño—. ¿Es Ángel? ¿Otro lío de faldas? 

—Otro, pero eso ya no me importa —Marielita se apartó una lágrima furtiva con la mano. 

—¿Cómo que ya no te importa? —Mariana buscó sus manos con tesón para entrelazarlas.  

—Era cómodo… —Marielita sostuvo la mirada de su hermana con una frialdad reconocible—. Pero ya no tiene sentido seguir fingiendo.

Mariana tragó saliva y sus dedos perdieron fuerza. El aire de la suite se volvió pesado, casi irrespirable.  

—Nunca pensé que llegaría, la verdad —añadió con una sonrisa nerviosa. 

—Si no te sientes capaz, no tienes que hacerlo. Lo haré yo sola. 

—No pienso dejarte sola en esto —reaccionó Mariana de inmediato—. Eres mi sangre y prometí ayudarte. Mantengo mi palabra. 

—Gracias. 

El silencio se instaló en las dos. Solo ellas conocían el plan que habían trazado durante años. Un secreto que, a partir de esa noche, cobraría vida. 

—¿Te hago una infusión? Tengo manzanilla y tila. Te vendrá bien. 

—Sí. ¡Y palomitas! Pon lo que estabas viendo. Necesito reírme antes de empezar.

Mariana prendió la televisión y fue hasta la pequeña cocina. En la pantalla, George Costanza se defendía gesticulando con desesperación, intentando explicarle a Elaine el vergonzoso concepto del «encogimiento» tras nadar en una piscina.

Mariana llegó con el té y las palomitas y se sentó junto a Marielita. Tenían todo lo necesario para dar vida a su plan.

—Esta es una de mis escenas favoritas. Es desternillante —dijo Marielita con la sonrisa recuperada, fijando sus ojos en el televisor mientras George se sentaba desconsolado.

—Es genial —respondió Mariana.

Lee los capítulos anteriores de La Traición de Marielita.

Capitulo 1

Capitulo 2

Capitulo 3

Capitulo 4

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