Por Elvi Jardines
Este absurdo momento de la historia
Sin duda quedará grabado en mi recuerdo
Envuelto en un halo de tristeza
Y amurallado con furia, frustración, desasosiego
Por Elvi Jardines
Este absurdo momento de la historia
Sin duda quedará grabado en mi recuerdo
Envuelto en un halo de tristeza
Y amurallado con furia, frustración, desasosiego
Por Edgar Larrea
Ódiame por piedad yo te lo pido, ódiame sin medida ni clemencia
Odio quiero más que indiferencia…. porque el rencor duele menos que el olvido.
Julio Jaramillo, “Ódiame”
Mi primer semestre en una escuela de posgrado en este país me había enseñado rápidamente, que iba a necesitar mucho más tiempo y (sobre todo) dinero del que disponía. Al final de esas primeras 14 semanas estaba realmente agotado física y mentalmente.
Por Ernesto Hernández
Bajo los cielos de México, tan amplios y brillantes,
la vida bailaba en colores, de la mañana a la noche.
Calles empedradas besadas por el sol,
eco de risas de niños en su rol.
Entonces empecé a sentirlo nuevamente: el peso inclemente de la soledad. No era un dolor profundo, tampoco era un sufrimiento constante. Era, tal vez, una extraña desazón, una inquietud cansada y triste que no me dejaba dormir en las noches.
El hastío y el coraje están de vuelta en la esquina,
se acompañan mutuamente de manera intermitente;
es el precio que se paga por ser consciente.
Mientras en las gradas todo parece ser una farsa,
una obra de teatro barata y mal actuada.
Ezequiel siempre había sentido que no estaba solo, incluso cuando no había nadie más en la habitación. Desde que tenía memoria, una presencia lo acompañaba, una versión de sí mismo que nunca se alejaba: el otro Ezequiel.