Si busca un destino turístico con ambiente familiar, lugares hermosos, increíble gastronomía y, lo más importante, un sitio donde vivir una experiencia cultural verdadera y única, deje de hacerle fila al ratón en Florida y mejor vaya al Festival del Día de Muertos en San Antonio.
Déjenme decirles que acabo de regresar a Charlotte y ya quiero volver. La ciudad de San Antonio es muy acogedora, el clima en octubre es perfecto y la calidez de su gente es sumamente amena. Fue mi primera vez visitando la ciudad junto a un grupo de amigas, y toda la experiencia del festival nos encantó. Es como traer un pedazo de México de este lado y vivirlo plenamente. Las calles del centro se vistieron de colores vibrantes; alebrijes alegraban la orilla del río, los mercados estaban llenos de coronas de catrinas, flores de cempasúchil y ropa típica mexicana.
Viajamos con la incertidumbre de cómo iba a vivirse un festival en estos tiempos de tanto odio, discriminación por raza y constantes amenazas de redadas. Como no soy local, no pude comparar con años anteriores, pero sí espero de corazón que toda la gente de San Antonio y sus alrededores haya podido disfrutar tanto como lo hice yo.
Siempre he escuchado la frase: “No se muerde la mano de quien te da de comer.” Pero tampoco deberían mandar a “la migra” a quienes, horas antes, estuvieron en su casa arreglando su techo, pintando sus paredes, cuidando a sus hijos o embelleciendo su jardín. Desafortunadamente, así es el país de la doble moral. Aunque no es un secreto que el sueño americano fue, es y será construido por manos latinas: por manos que le dicen sí a las temperaturas extremas, al calor que sobrepasa los 100 grados y al frío intenso que congela los huesos, a las jornadas largas y al poco pago, a trabajos riesgosos que, ciertamente, otros de aquí rechazan una y mil veces. Esas mismas manos, las creadoras del color y vida que en estos dias destacaron en la ciudad.
Bueno, volviendo al festival: vi un San Antonio unido. No es un festival exclusivo para latinos; había estadounidenses por igual bajando temprano de sus hoteles, con su maquillaje, vestuario y actitud positiva, listos para sumergirse en esta experiencia. Las panaderías del lugar no daban abasto vendiendo los famosos panes de muerto. La mayoría de los locales comerciales exhibían con orgullo sus altares, exponiendo su tradición, su amor a los suyos y homenajeando a quienes ya no están.
Es el esfuerzo de toda una comunidad que comparte el mismo sentir de una cultura, la enseña y la transmite a la siguiente generación. Son tres días completos de festival donde se pueden encontrar varias tarimas con música, presentaciones, comercio, gastronomía, desfiles y, obviamente, no puede faltar un buen mariachi.
Espero que estas fotos los inspiren para viajar a San Antonio en 2026.