I'm from a small island
where people still dance traditional dances and plena,
and we say "Oh, blessed one" when we feel sorry for someone,
the beloved homeland where our cultural diversity sets us apart.
I'm from a small island
where people still dance traditional dances and plena,
and we say "Oh, blessed one" when we feel sorry for someone,
the beloved homeland where our cultural diversity sets us apart.
Marielita aún no lo sabía, pero a partir de ese momento dejaría de ser necesaria. Es ley de vida, le decía Ángel y seguía como si nada, como si a él no le doliera, aunque en el fondo sentía un pequeño aguijón que se negaba a compartir con Marielita porque la vulnerabilidad no era algo de lo que sentirse orgulloso.
Era diciembre 24 del año 2186. Yo estaba acostado en mi vieja cama, solo en mi habitación de paredes blancas y muebles de duraluminio. A lo lejos se podía escuchar el ruido de la pólvora y la algarabía de la gente que festejaba la Navidad con su familia. Esta iba a ser mi última noche viviendo en el enorme complejo de apartamentos grises que se encontraba dentro del primer mega-domo residencial construido en Marte.
Ezequiel siempre había sentido que no estaba solo, incluso cuando no había nadie más en la habitación. Desde que tenía memoria, una presencia lo acompañaba, una versión de sí mismo que nunca se alejaba: el otro Ezequiel.
When Teresa was born, silence filled the room. She didn’t cry. There was no shrill cry to announce her arrival into the world. Only her tiny, slippery body, covered in blood and placenta, lay there, motionless, as if the weight of life had fallen upon her too soon.
Let me be a torn leaf, captured on a canvas,
without roots, without ego, without end, or beginning.