Folletín: Capítulo 4

Marielita aún no lo sabía, pero a partir de ese momento dejaría de ser necesaria. Es ley de vida, le decía Ángel y seguía como si nada, como si a él no le doliera, aunque en el fondo sentía un pequeño aguijón que se negaba a compartir con Marielita porque la vulnerabilidad no era algo de lo que sentirse orgulloso.

El encuentro

Era diciembre 24 del año 2186. Yo estaba acostado en mi vieja cama, solo en mi habitación de paredes blancas y muebles de duraluminio. A lo lejos se podía escuchar el ruido de la pólvora y la algarabía de la gente que festejaba la Navidad con su familia. Esta iba a ser mi última noche viviendo en el enorme complejo de apartamentos grises que se encontraba dentro del primer mega-domo residencial construido en Marte.