Que no se calle mi boca, porque no la puedo cerrar.
Que salgan mis palabras como batallón
que va a la guerra a matar.
Si en este día tuve el valor de hablar,
ni te imagines que mis palabras
las voy a volver a encerrar.
Sandra Santana Peguero nació en Hato Mayor del Rey, una provincia de la República Dominicana, en el seno de una familia de escasos recursos. Desde pequeña, mostró un profundo interés por la lectura y la escritura, encontrando en el lápiz y el papel su mejor compañía. Dejo esta pasión para dedicarse a su familia, pero ahora, está decidida a retomar la escritura.
En una charla íntima y reveladora, tuvimos el privilegio de conversar con Tdachideni, cuyo arte es un reflejo vívido de su su conexión con la cultura mexicana. Originaria de Veracruz, México, “Deni” compartió con nosotros sus inicios en el mundo del arte, su proceso creativo y las inspiraciones detrás de sus obras.
Deni explica que su nombre significa “flor blanca” y es una hermosa combinación que lleva el legado de su abuela y la influencia de la cultura otomí. Su conexión con el arte se remonta a su infancia, donde creció inmersa en un ambiente artístico gracias a su familia y su amor por el baile. Aunque estudió ingeniería industrial, su pasión siempre fue el arte, y encontró en la pintura una forma de expresar sus emociones y experiencias de vida.
Durante la pandemia, Deni redescubrió su pasión por el arte mientras pintaba mandalas como terapia. Desde entonces, su arte ha evolucionado hacia una expresión colorida y vibrante, reflejando su conexión con la naturaleza, la espiritualidad y la cultura mexicana. Inspirada por figuras como Frida Kahlo, Deni busca transmitir emociones de alegría, tranquilidad y libertad a través de sus obras.
Su proceso creativo es fluido y orgánico, dejando que las ideas fluyan en el momento y permitiendo ser guiada por lo que siente y lo que vive en el momento. Cada obra es una invitación a explorar la belleza del mundo que nos rodea y a encontrar la felicidad en las pequeñas cosas de la vida.
Para Deni, el arte es más que un medio de expresión; es una forma de conectar con uno mismo y con los demás. A través de sus obras, busca transmitir un mensaje de amor, gratitud y aceptación hacia todo lo que nos rodea. Sus pinturas son una invitación a contemplar la belleza del mundo y a encontrar la felicidad en cada momento.
Desde su llegada a Estados Unidos hasta su establecimiento en Charlotte, Deni ha encontrado en el arte una fuente de inspiración y una forma de conectar con su identidad y sus raíces. Su historia es un recordatorio de la importancia de seguir nuestros sueños y encontrar la felicidad en cada paso del camino.
Con su arte vibrante y su espíritu creativo, Deni continúa inspirando a otros a explorar su propia creatividad y a encontrar la belleza en las experiencias cotidianas. Su obra es un testimonio de la fuerza del arte para transformar nuestras vidas y conectar con lo más profundo de nuestro ser. Puedes ver parte de sus obras en su perfil de Instagram o directamente en su página.
En VozEs entrevistamos a Vicky y nos revela que su pasión por la música comenzó desde pequeña. Acaba de cumplir quince años y desde los siete años vive en Charlotte, Carolina del Norte. Nació en Colorado pero dice que Charlotte le encanta porque es una ciudad muy alegre. Vicky nos comparte que se siente mexicana, ya que sus papás y sus raíces la conectan a la música y las tradiciones Mexicanas.
A través de la música, Vicky encuentra una vía para expresar su creatividad, ya sea inventando canciones o interpretando las existentes. Ella comenta que disfruta tanto de la música tranquila como del rock alternativo y últimamente le encanta la música italiana.
Vicky ha incursionado en el mundo de las bandas musicales y cuando se sube a cantar en el escenario transmite mucha emoción, tiene carisma y presencia escénica. Ella aspira a seguir explorando su lado musical y desea tomar clases de guitarra eléctrica.
Con un mensaje inspirador para generaciones más jóvenes, Vicky motiva a no dejar que los miedos nos limiten.
Su valiente actitud ante desafíos musicales resalta cómo supera sus temores para lograr metas personales. Más allá de la música, Vicky tiene sensibilidad para dibujar y le gustaría tomar clases. Además, sueña con asistir a la universidad y ser ingeniera en un futuro cercano.
En las serenas montañas del condado de Avery en Carolina del Norte, en la región de Blue Ridge, vive Emily, una joven artista cuyo talento innato y autodidacta promete un futuro brillante.
A pesar de no haber recibido clases formales de dibujo, Emily ha desarrollado habilidades artísticas excepcionales, utilizando a veces el lápiz de trabajo de su padre, quien labora en la construcción como muchos inmigrantes mexicanos.
Desde una edad temprana, Emily mostró un profundo interés por el dibujo y la cultura hispánica. Su amor por la música de Selena es evidente, a menudo dibujando a la icónica cantante mientras imagina que canta «Como La Flor». Este interés no solo refleja su conexión con sus raíces culturales, sino también su capacidad para capturar la esencia de sus influencias en sus obras de arte.
Sin haber tomado ningún curso formal de dibujo, Emily ha aprendido a perfeccionar su técnica por su cuenta. Este autodidactismo es una muestra de su dedicación y pasión por el arte. Además, ha aprendido español y a cantar, solamente influenciada y motivada por las telenovelas, y la música de su ídola demostrando su deseo de conectarse profundamente con su herencia mexicana. Esta habilidad destaca a Emily por su capacidad para aprender y desarrollarse de manera independiente.
«Yo estoy muy orgullosa de ser una mujer mexicana, estoy orgullosa de mi herencia, me gusta cantar las canciones de Selena» dice mientras entona, «Como La Flor», su favorita de la reina del Tex Mex.
La historia de Emily no se puede contar sin mencionar a su familia. Su padre trabaja en la construcción, una ocupación común entre muchos inmigrantes mexicanos en Estados Unidos. La familia ha residido en el área de Blue Ridge durante más de 20 años, encontrando estabilidad y comunidad en las montañas. La vida cotidiana de la familia de Emily está marcada por el esfuerzo y la perseverancia, valores que se reflejan en la dedicación de Emily a sus estudios y su arte.
La música también ocupa un lugar importante en la vida de Emily. Sueña con cantar en la basílica de Guadalupe y tiene una gran admiración por la Morena del Tepeyac, además de su deseo de aprender a bailar música mexicana; estos intereses subrayan su fuerte conexión con sus raíces culturales y su deseo de expresar su identidad a través del arte y la música.
Emily es una joven segura y confiada, cualidades que se reflejan en sus dibujos. Su obra no solo muestra su talento, sino también su belleza interior, sin permitir que su diagnóstico de autismo la detenga.
Durante la entrevista, su madre, quien siempre la apoya en sus pasiones, compartió: «Ella solita, lee y escribe en español. Nunca ha recibido clases de español ni de dibujo. Porque a ella le gusta la cultura latina y el arte.» Esta independencia y determinación son inspiradoras, y Emily no deja que nada la limite.
La historia de Emily es un reflejo del esfuerzo y la resiliencia de muchas familias inmigrantes en Estados Unidos. Su familia ha trabajado arduamente para proporcionar un entorno estable y de apoyo, permitiendo a Emily explorar y desarrollar sus talentos. A través del trabajo en la construcción, el padre de Emily ha asegurado que su familia tenga un hogar en el que puedan prosperar y mantener vivas sus tradiciones culturales.
Emily es un ejemplo inspirador de cómo el talento y la dedicación pueden florecer incluso en los lugares más remotos. Su amor por el arte, la música y su cultura la distingue como una joven con un futuro prometedor.
En las montañas del Blue Ridge, su talento sigue creciendo, iluminando su camino hacia un futuro lleno de posibilidades. La historia de Emily y su familia es un testimonio del impacto positivo que las familias inmigrantes tienen en sus comunidades, enriqueciendo la cultura y demostrando que, con esfuerzo y perseverancia, los sueños pueden hacerse realidad.
En VozEs nos encontramos con Liara Howard, una prometedora artista de herencia dominicana y americana, y nos honramos en presentar a nuestros lectores a esta talentosa joven que fusiona sus raíces culturales a través de su arte. Aquí, exploramos su viaje creativo y su dualidad de identidad.
Desde temprana edad, esta artista descubrió su pasión por el dibujo y la pintura, inspirada por ver a sus familiares dibujar para proyectos escolares o simplemente por diversión. «Me resultaba relajante y natural», nos cuenta. A diferencia de otras artes como la danza o la música, la pintura le ofrecía un espacio donde se sentía completa.
La influencia de su herencia dominicana y americana es un hilo conductor en su obra. «Me permite mostrar quién soy realmente en ambos sentidos», explica. Su dualidad cultural no solo enriquece su arte, sino también su perspectiva de la vida, conectándola profundamente con las tradiciones y bellezas de ambos mundos. Esta conexión es palpable en sus piezas, donde explora las emociones humanas desde una perspectiva física, emocional y espiritual.
Una de las experiencias más gratificantes para ella ha sido preparar su próxima exhibición, donde presentará una serie de obras que reflejan emociones profundas y a menudo indescriptibles. Utilizando una variedad de técnicas y materiales, desde pasteles al óleo hasta arcilla y acrílicos, esta joven artista no teme experimentar y expandir su repertorio. «Trabajo mucho con medios mixtos. Verán una combinación de materiales en mis piezas», menciona, destacando su uso de objetos cotidianos como el hilo para crear obras únicas y presentables.
A su corta edad, maneja con destreza el equilibrio entre sus responsabilidades escolares y su pasión artística.
«Intento hacer del arte una prioridad principal en mi vida. Tomo todas las clases de arte que puedo porque siempre quiero que esté presente en mi vida», afirma con determinación.
Esta dedicación y amor por el arte se refleja en cada una de sus creaciones, mostrando un futuro brillante y lleno de oportunidades.
Para aquellos jóvenes que desean explorar el arte pero enfrentan dudas y escepticismo, su consejo es claro: «Nunca se rindan. Hay muchas oportunidades en el mundo para los artistas. La perseverancia y la mejora continua de tu técnica son claves para lograr tus sueños».
Entre sus influencias artísticas, destaca a Kehinde Wiley y Jean-Michel Basquiat, cuyas obras la inspiran profundamente. En cuanto a su proceso creativo, describe cómo las ideas surgen a lo largo del día, inspiradas por las sugerencias de otros y evolucionando hacia su propio estilo y significado personal.
Finalmente, cuando se le pide que represente su identidad dual en una imagen, elige un árbol. «Los árboles tienen tanto potencial para crecer y tantas ramas que pueden extenderse a otras oportunidades. Siento que eso describe mi personalidad y mi vida en su totalidad», reflexiona.
En VozEs, esperamos ver cómo su arte continúa floreciendo y extendiéndose, tal como lo hace un árbol robusto y lleno de vida.
¡No se pierdan la oportunidad de presenciar el crecimiento de esta increíble artista en su viaje creativo!