¨Aquel que quiere ser amado, debe querer la libertad del otro, porque de ella emerge el amor, si lo someto, se vuelve objeto, y de un objeto no puedo recibir amor.¨ Jean-Paul Sartre
-Mariana, ¿Que hago, Lucía quiere irse a vivir con Juan? – ¡Llámame en cuanto puedas! ¡Necesitamos hablar! -dijo Laura en un mensaje de voz.-
En ese momento yo no podía responderle a mi hermana como ella lo requería, estaba por terminar un reportaje que debía entregar antes de la media noche. Me encontraba atrasadísima y me debatía entre mi artículo, las niñas revoloteando a mi alrededor (requiriendo atención), la cena, mi esposo hablándome sobre la nueva aplicación de fitness y mi adorada editora. Intenté concentrarme en lo que estaba haciendo y lo único que pude hacer fue pensar en lo difícil que es ser mamá. Yo me debatía entre distintos roles, ademas reflexioné sobre lo que significa ser una mamá de otro país viviendo en el extranjero. ¿Será que estamos divididas? ¿Será más fácil educar hijos siguiendo nuestras tradiciones y olvidar por completo el medio ambiente en el que se desarrollan? ¿Hasta dónde llega la libertad? Me acordé cuando mis hijas estaban más chicas y las llevaba al parque, yo notaba a las mamás latinas detrás de sus niños todo el tiempo. ¿Por qué las mamas americanas no hacen eso? o ¿Por qué mis vecinos ingleses nunca salen a cuidar a su hija mientras la niña de cinco años juega en el driveway? ¿Es una cuestión cultural? Luego volví al tema de Laura y pensé: ella tiene todas las respuestas a su “problema” además fue mamá primero que yo y tiene más experiencia. También, considero que esto no es un problema de inmadurez por parte de mi sobrina de veinticinco años. Sí, entiendo que venimos a este país cargando un equipaje cultural que al final de cuentas nos hace ruido y en algunas ocasiones no nos deja avanzar y adaptarnos. De cualquier manera, estoy segura de que Laura lo único que quiere es que la escuche y yo me muero de ganas por saber el chisme completo.
-¡Hello!, ¿Lau, todo bien? -No, esta niña (Lucía) que me tiene con el alma en un hilo. -A ver Laura, es Lucía o eres tú? -Bueno, ¡si soy yo! pero ella no contribuye! -Lau, Lucía es una mujer ya hecha. -Si, ¡pero no la entiendo! Juan no le conviene y esto que siento es muy raro. -¡No puedo creer lo que estoy escuchando! -dije bastante sorprendida- -Pues no los veo juntos, además Juan viene de una familia diferente, para empezar no estudió, no conoció a su papá. No los veo juntos. ¿Que explicación le voy a dar la a la familia? Yo no quiero que sufra, ¿me entiendes?.
Evidentemente una parte de mi entendía a mi hermana, al final de cuentas crecimos con las mismas tradiciones y pienso que en un futuro no muy lejano estaré enfrentandome a situaciones similares con mis hijas. Asimismo, confio que estaré muy pendiente de abrirme a nuevas maneras de pensar y trataré de no aferrarme a costumbres que no permitan el avance y la libertad de los hijos.
-¡Wow! ¿Pero quién esta hablando? ¿Lau, en que época te quedaste atrapada? -continué-
Traté de explicarle que esto es crecimiento personal y que no puede evitarle a Lucía un aprendizaje tan valioso en la vida. Ella es quien tiene que darse cuenta que la vida no es fácil y si se cae pues tendrá que levantarse.
– ¿Y si las cosas no le funcionan? -Pues podrá regresar contigo, tonta! ¿No?, eres su mamá, su refugio, su primer nombre en la lista de su celular. ¡Acuerdate! dale la libertad.-Sí, sí ya sé! no me pertenece y tiene que aprender de sus propias experiencias, ¿Pero que difícil no? -Claro! pero tu decide, ¿que quieres? -Que sea feliz. -Pues bien, que sea feliz, muy feliz con su libertad.
Rosy Acosta es originaria de Chihuahua, Chihuahua, México. Estudió la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Texas en El Paso. Tiene 12 años viviendo en Estados Unidos y actualmente es mamá, esposa y tutora de español.
¨Antes retrataba el camino de las personas que viajaban hacia Estados Unidos; ahora soy una cifra más junto a ellos en las estadísticas de este país.¨
Fotos de la serie ¨MIGRACIÓN¨ tomadas durante el 2012-2013 en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, México; las fotos muestran el viaje de personas de Centroamérica en su viaje hacia los Estados Unidos por la ruta del occidente del país.
Soy un caminante libre de este mundo. Libre de nacionalismos o compromiso hacia bandera alguna (trapos arcaicos, pestilentes, manchados de sangre, con ínfulas de poder y opresión).
No me considero inmigrante, puesto que la tierra entera la considero mi hogar. Camino a mi antojo haciendo caso omiso a las ridículas divisiones llamadas fronteras.
Doy la espalda a los nacionalismos, mi compromiso debiera ser con los de mi especie, pero con vergüenza aborrezco nuestro comportamiento con el planeta y otros seres que nos rodean.
¿Cómo podría sentir orgullo de ser llamado simplemente mexicano? Mi identidad es mas grande que un simple adjetivo. Mi identidad es picosa y atiborrada de colores como una niña pequeña jugando a ser mayor. Mi identidad se ha nutrido a cada paso durante mi camino por este hermoso planeta, por los trinos de miles de aves y el rugido del relámpago; se ha moldeado a través del tiempo y la memoria.
Las clasificaciones separan, dividen, aíslan; las denominaciones son para las ovejas que necesitan ser guiadas y alimentadas con credos patéticos, se las dejo a los pobres de espíritu, hipócritas ciegos, paganos que adoran figuras de yeso vestidas con hilos de oro.
Fingiría al sentir orgullo por llamarme mexicano cuando en este viaje-experiencia, fuera de donde nací y crecí, ha sido de mis ¨paisanos¨ que he vivido el mismo racismo del que tanto nos quejamos, por el simple hecho de atreverme a pensar, a cuestionar y en ratos a oponerme a nuestra violada e impuesta identidad, y por no haber comprendido desde hace tiempo el folclore popular.
Mi identidad responde más, al instinto animal de poder saber cuándo hay que cazar para alimentarse y vestirse; a la sobrevivencia, que a la obsesión compulsiva de acaparar por simple poder.
Video. «Catharsis Times». 2017. ¨Viaje psicológico y visual generado después del final de una hermosa y destructiva relación que me llevó a una entera reconstrucción dentro de un país nuevo y ajeno.¨
Para Jonay Di Ragno, el talento latino más que sabor y color, es una joya y un tesoro en este país. Un halo de luz resplandeciente.
Las olas del caribe en Puerto Rico, los mares y volcanes de Tenerife, las montañas de Asheville, los elementos naturales y su experiencia como gaviota migrante son parte del automatismo artístico de Jonay Di Ragno; para el artista, los ingredientes más sabrosos del arte los proporciona la migración y el acercamiento a nuevas y diferentes culturas.
Por accidente o atrevimiento, el vivir inmerso en una cultura diferente a la natal proporciona al arte una gama inagotable de elementos y sensaciones, ¨la arena, tierra, roca, cristal, lluvia, temperaturas calientes y frías, la belleza de la gente que vive de cierta manera, sus acentos, su comida; en el arte no solo se utilizan materiales¨ explica Di Ragno, nacido en Tenerife, en las Islas Canarias de España.
A corta edad Jonay se mudó a Puerto Rico, lugar de origen de su padre y en donde asistió a la Escuela de Artes Plásticas de San Juan, a partir de esa edad vivió quince años cruzando el mar entre la Isla caribeña y España, su tierra materna. Desde hace 10 años el artista radica en Charlotte en donde comparte esa inspiración que encuentra en la poesía que otorga la naturaleza, las preguntas de la vida y la mitología.
El multifacético artista gusta de trabajar tanto el caballete, como la pared y el piso, y cuando no está lleno de pintura hasta los codos o danzando con la pintura, está compartiendo su arte abstracto-expresionista con la juventud que atienden sus talleres de arte. Ahora Jonay quiere compartir sus ideas, talento y opinión sobre temas que afectan a sus compatriotas de habla hispana, con los lectores de VozEs.
Fotografías: Edmundo Pacheco
¨El arte nace de un momento de energía, nosotros tenemos estos momentos con la inspiración, el material, el movimiento de la mano, el esfuerzo, el sudor, todas esas cosas se arman.¨
¿Qué es para ti el hogar?
El hogar es de las cosas más importantes en mi vida, de chico y adolescente inmediatamente piensas en cosas como casa, mamá, papá, techo, cocina; hogar es una palabra que va creciendo en el intelecto y toma una dimensión más grande, puede ser algo que tú puedes llevar dentro de tu corazón.
No me gusta decir que yo soy más puertorriqueño que español o viceversa, no los separo, como artista han influido ambas, pero hogar sería mucho más que geografía, hogar puede ser un lugar del que se te pegan la música y los ingredientes, el acento de tus vecinos. Los latinos somos una familia grande, tengo una voz interna latina que me llevo en la maleta cuando pinto en Asheville, Medellín o España. El hogar es la casa latina para mí, oigo el español y ese es mi hogar.
La belleza de un hogar es la autorrealización, muchas personas tienen techo pero no se han encontrado, no han hecho una búsqueda interna, el artista cuando está escribiendo, pintando, creando, ese es su hogar, el laboratorio. Una pieza de arte es para el mundo, si no la compartes no es de nadie y no tiene valor. La pieza es valiosa por cuantas personas la pueden apreciar, ahí es el fruto del hogar como artista.
«Emigramos como la gaviota, pero para volar veloz y alto primero debes tener bien claro que ya llegaste.»
¿Cuál es el papel y estado del arte latino en Estados Unidos?
Es nuestro trabajo como artistas, ciudadanos, latinoamericanos e inmigrantes, dejar una huella para inspirar a nuestros hermanos vecinos y no dejarlos que se intimiden del sistema.
El latino es la música, el sabor y el color de esta nación, el día que el latino no esté esto se convierte en un cubo gris sin sabor. No es secreto que el latino ha inyectado todo eso y hay que borrar esa idea de que somos minoría, hay que decirles a los niños que se aprecia al latino, las noticias siempre pintan un drama que hay que borrar.
Decir si es fácil o difícil, en mi caso es un reto y una oportunidadpor otro lado si lo ves con ojos del alma y sabiduría, es fácil, ya si entramos en departamentos económicos y cómo llegamos a este país ahí sí que hay que aceptar que uno llega aquí con tres dólares, en chancletas y tienes que vivir en unas condiciones difíciles, y mi responsabilidad con el arte es distraer de esas cosas a la gente y ayudarlos a aprender más.
Pero es bien difícil para muchas personas que han sido sometidas a un proceso migratorio, por el cual yo voy a pelear de forma pacífica a través de mis pinturas para honrarlos y hacer notar que algunos asuntos del proceso del inmigrante deben ser tomados en cuenta y se les debe tratar con dignidad.
¿Cómo afectan los discursos negativos en contra del inmigrante su arte y talento?
Vámonos a las páginas de historia, lo que está pasando hoy ha estado pasando en otras partes del mundo aquí y en otros lugares. Hay un sentido de etiquetar todas estas clases sociales, y razas, discursos que intimidan a nuestros ciudadanos, a nuestro DNA, a nuestro latino. Para mí cuando oigo estos discursos los tomo como una inspiración tratando de tomar lo positivo; lo que encuentro bello es que los latinos nos unimos, tengo muchos hermanos de muchos lugares, y ha sido bien interesante como hemos tomado de una manera pacífica todo lo que nos dicen y nos han catapultado para decir: ¨espérate, yo les voy a demostrar a mis vecinos, de manera pacífica no en guerra, el potencial que nosotros tenemos.¨
Yo quiero decir a mis soldados hermanos latinos, que en lugar de deprimirse y tomar esto como un llanto se levanten y demuestren ese DNA tan sabroso, aquí en EU y en el mundo debemos de estar en una cadena ayudándonos como nación y agarrarnos de manos tanto el blanco, el negro, el latino, anglosajón, el oriental.
La mejor metáfora que puedo utilizar es que todos somos unas olas en el mar y en la noche y durante el día una va pasando, y detrás hay una nacionalidad y lo que traemos son las cosas buenas a la orilla del mar y cada ola puede ser un latino, la próxima puede ser un oriental, es el deber del mar traer todos estos valores a la orilla para que nosotros como ciudadanos estemos mejor, y poder contribuir a la belleza en nuestro paso como artistas.
Debemos dar el mejor ejemplo, levantar la bandera, buscar soluciones positivas para que ese tipo de discurso no deprima a nuestros hermanos y nuestra gente sino al contrario recordarles que es una motivación para hacer mejor trabajo.
¨Somos una luz prestada. El talento latino es la joya y el tesoro, el brillo del oro y el ciudadano americano está sabiendo y apreciando eso, está viendo con nuevos ojos que sinceramente es afortunado de tenernos en el equipo.¨
Foto Edmundo Pacheco
Jonay se ha ganado su lugar en la Ciudad Reina compartiendo el fruto de su inspiración en sus murales de NoDa y el Epicenter, casas de South Park, Myers Park, los condominios de Metropolitan, Eastover, Providence y en los niños que atienden sus clases de arte.
Su mural Fibonacci en NoDA es uno de los más populares y fotografiados en Charlotte.
Conoce más de este talentoso artista en su Instagram @jonay_diragno
Crecí en una calle nombrada tras el poeta Amado Nervo, jugando en sus caminos alborozados de agua con las lluvias de julio y agosto, tomando atole de grano sentada en la banqueta acompañando a mi abuela afuera del número ciento cincuenta y ocho.
En esa calle di mi primer beso, e igual que como escribió el poeta, cerraba sin pensar los ojos y dije muchos ¨hasta mañana¨; en esa calle aprendí a trabajar, cocinar, soñar, llorar, leer y escribir. Ahí también me despedí muchas veces y regresé tantas más.
En la oscuridad de las madrugadas de la sierra michoacana, la calle Amado Nervo se iluminaba con los faroles a media luz esclareciendo la neblina de las heladas decembrinas y entre ella como fantasmas se veía regresar a los emigrados llegando de Estados Unidos al pueblo para disfrutar las fiestas patronales.
En la Calle Amado Nervo se amanecía con música de saxofón, de guitarra o de trompeta, pero nunca en triste silencio, nunca se pasaba hambre y nunca se dejaba de jugar.
Un día la música ya no sonó igual, la cocina se quedó vacía, y ya no hubo más ¨hasta mañanas¨ sino un tajante ¨no sé hasta cuando¨ que se perdió entre esa densa niebla decembrina llevándome a ese mismo lugar a donde se van los emigrados.