Elevando la cocina tradicional mexicana

Por Sorayda Díaz

Nos reunimos con el chef mexicano Edwin Cruz para platicar sobre comida, para recordar a las abuelas y los sabores, aromas y amor que ponían en sus platillos; debatimos también sobre la autenticidad de la comida mexicana en Estados Unidos, los ingredientes que utiliza la cocina tradicional y el cómo estos, al igual que uno en el proceso migratorio a este país, cambian, se adaptan y se fusionan para crear algo acorde a una nueva cultura llena de diversidad.

Ir a la casa de su abuela a comer era una tradición deliciosa, ahí se compartían no sólo historias  sino recetas familiares que se pasan de generación en generación. Muchas de esas recetas las trajo Edwin consigo cuando se mudo con su familia hace más de once años a Charlotte desde Tampico. Entonces no sabía que iba a ser chef, al contrario, su sueño era ser arquitecto o diseñador, pero la vida lo llevó al arte culinario. 

Actualmente con su negocio de “Edwin Organix”, prepara platillos para sus clientes utilizando lo que ha aprendido de su familia en la cocina con ingredientes tradicionales orgánicos. Así mismo, trabaja su Espresso Bar “Drip Joint” en donde crea bebidas de café con toques mexicanos. 

Conoce más del chef mexicano que está satisfaciendo paladares en la Ciudad Reina y elevando la cocina mexicana. 

Edwin, ¿cómo adaptas esas recetas tradicionales, las de la abuelita, a los paladares de aquí?

La comida que yo hago está basada en recetas originales, me gusta experimentar, nunca sigo una receta, siempre la cambio pero dejo los ingredientes principales. Para el paladar de acá tengo que hacer cambios, porque a veces a la gente se le hacen los condimentos muy fuertes, mis platillos son una fusión de lo tradicional con lo que a la gente que tengo alrededor les gusta, siempre tengo en cuenta a quienes voy a servir. 

Cuando hago eventos hay gente de todos los países, quiero que con mi comida recuerden sus países pero que tengan también ese sabor de la cocina mexicana. 

Hay veces que comiendo uno de mis platillos, la gente recuerda lo que ellos comían en sus países, y les digo que es un platillo de México, a veces somos diferentes pero a la vez tan iguales, porque hay sabores parecidos pero con ingredientes que completamente cambian el platillo.

El comino por ejemplo, se usa mucho en México pero en la India también lo usan mucho para el curry, el cilantro también se utiliza diferente, la comida que hago está basada en las costumbres de otros también porque estamos en Estados Unidos y tenemos que adaptarnos, tenemos que adaptar los ingredientes.

¿Los ingredientes son inmigrantes entonces?

Sí, los ingredientes también son inmigrantes y tienen que adaptarse a la nueva cultura.

Los ingredientes  básicos de la comida mexicana son el tomate, el chile, cualquier tipo de chile, yo uso mucho el chile seco y tengo mis propios sazones para tacos o comida, uso esos condimentos para los eventos, la cebolla y el ajo, y claro la sal y pimienta. 

Creo que toda la comida es una adaptación de diversas culturas y formas de vivir, recuerdo por ejemplo que mi abuela hacía tamales de calabaza, de camarón, vivíamos en Tampico, su comida es un poco diferente, para el tamal no usaban la hoja del maíz usan la de plátano, eso es algo más tropical, algo que utilizan más hacia el caribe, en el norte usan la del elote y lo envuelven; la comida de mi mamá es también como una fusión, porque ellos vivieron cerca de la Ciudad de México, de ahí tienen mucho la costumbre de hacer antojitos, los bombazos, tlacoyos, son mis favoritos, ¡Me puedo comer veinte!. 

Mi familia ha vivido en diferentes lugares, por parte de mi papá son de Durango, mi mamá de Cabo Rojo Veracruz, pero crecí en Tampico, somos junto con nuestra comida una fusión de diferentes partes. 

La comida mexicana también es una fusión de todos los estados y diferentes culturas, lo mismo sucede con lo que pasa con la comida acá en Estados Unidos. No se puede mantener siempre intacta. 

¿Existe entonces realmente la comida auténtica mexicana? ¿Cómo definirías lo auténtico?

Cuando me preguntan en dónde hay un lugar auténtico para ir a comer comida mexicana, siempre les digo que en la casa de mi mamá. En la mañana, en la tarde y a veces para la cena hace tortillas a mano, ella trabaja tiempo completo y además siempre cocina. Pero bueno, no voy a mandar a la gente a casa de mi mamá así que los mando a la Central Avenue, creo que por ahí se encuentran restaurantes de diferentes países, ahí o en la South Blvd. hay mucha comunidad latina, creo que es donde está lo más auténtico. 

Es auténtico mientras lo hagan manos mexicanas, pero en realidad los ingredientes hacen que cambien los sabores y sazones. En mi familia casi nunca vamos a restaurantes mexicanos, más bien de algún otro país. Yo no voy a comida mexicana porque mi mamá cocina, si me quiere ver me llaman y me dicen que hicieron mi plato favorito, hacen tlacoyos o cosas que me gustan.

Comida auténtica mexicana, solo en México, aquí el sabor va a cambiar porque los ingredientes no son iguales, no va a saber como sabe en tu tierra por la calidad de los ingredientes, porque se usa por ejemplo un comino, como dije que no viene de México sino de la India, por cómo se plantan y cosechan las plantas y  a veces se critica que no sabe igual pero no debe saber igual, porque no se prepara allá. 

¿Y tu menú cómo es?

Yo he aprendido a poner en mis menús que es “auténtico”, mi cocina la llamo mejor como una fusión pero claro, usando ingredientes auténticos, porque como dije hay que adaptarnos a lo que tenemos aquí, al hacer eso la receta la vamos a cambiar, por ejemplo a veces hasta mejor, como los italianos, que vinieron y a veces la comida que aquí conocemos no existe allá, o los burritos que son famosos acá pero en México no se comen mucho.

Se trata de adaptar las recetas con los ingredientes que hay aquí, el epazote por ejemplo, es un ingrediente que es difícil de conseguir y allí en México, las abuelas lo compraban afuera de su casa. 

Los tomates acá también son diferentes, hay mucha variedad de tomates;  una vez estaba cortando un cilantro, y me dice mi mamá que olía a huerto, se siente la diferencia de algo que es orgánico o de huerto, fresco, de temporada a algo que ha sido procesado o que estuvo con químicos. La comida sabe, cuando uno corta el pollo se nota si no es orgánico, y el tipo de carne igual. Mi comida es orgánica siempre, por eso el nombre de mi negocio ”Edwin Organix”.

Los inmigrantes somos color, sabor y sazón, y los ingredientes que utilizo hacen que cuando alguien pruebe mi comida sepa que es mexicana, con su tomate, chile, cebolla, y los ingredientes básicos. 

La comida que hago es fusión pero quiero elevarla y hacerla gourmet para cualquier persona, quiero elevarla. Hacer de ella algo más sencillo. Quitar la idea de que la comida mexicana tiene que ser mucho y para llenar, la comida mexicana tiene mucho amor y mucho sazón y podemos elevar eso a algo más gourmet, usando esos ingredientes tradicionales.

Además de la cocina, también hacemos arte con Chris Johnson con las bebidas, él dice que la cultura del café es muy diferente en México, en el DF sobre todo, es una nueva era de café, estamos saliendo de la cajita del café tradicional. Y esa es la fusión que hacemos, traemos elementos de México, como un tres leches late,  arroz, canela, horchata.  Tenemos varias opciones, el chocolate mexicano con poquito picante por ejemplo, o la horchata late que es nuestra bebida más popular.  

¿Siempre quisiste ser chef?

Mi sueño cuando niño era ser arquitecto y diseñador, me gustaba mucho dibujar, dibujaba casas, tome clases en high school de drafting, aprendí lo básico de la construcción. Yo me ponía a diseñar las casas, siempre dibujaba. 

Lo gracioso es que la comida que yo hago es arte, la forma de acomodar un plato es una forma de diseño también.

Actualmente Edwin tiene un segmento en CompareTV de Compare Foods dando una receta mensual, y esta asociado con Trish Ellington con Brewster & Co.

Conoce mas del talentoso chef en: www.edwinsorganix.com

El deseo de volver

Por Alex Piñeres, Cine Casual

POV, la serie documental más antigua de la televisión estadounidense, tiene un número histórico de narrativas latinas este año, entre las cuales se encuentra ‘La casa de Mama Icha’ de Óscar Molina, la cual narra la historia de Mama Icha, quien se mudó a Filadelfia décadas atrás para ayudar a su hija con el cuidado de sus nietos. Ahora, a sus noventa y tres años, Mama Icha presiente que el final de su vida está cerca y con mucha valentía cumple con el sueño de regresar a su lugar de origen. A pesar de las protestas de su familia, Mama Icha aborda un avión y vuela de regreso, personificando el deseo de muchos migrantes.

Como tantas otras personas, Mama Icha llega a Estados Unidos con la intención de estar en el país norteamericano solo por unos años, entre otras cosas, para poder comprar una casa en su país de origen a la cual regresar. Lastimosamente para muchos, esa no es la realidad, sin embargo, Mama Icha sabe muy bien cuál es su deseo: poder pasar sus últimos días en la tierra que la vio nacer y crecer — Mompox, Colombia.

El director Óscar Molina nos plantea muchas preguntas con este íntimo documental; una de ellas la ha dicho en varias de sus entrevistas: “¿cómo es que hay que irse de la casa, a miles de kilómetros de donde se nace, justamente para tener una casa?”. Y es que quienes hemos nacido en otros países y por causa del destino estamos ahora en Estados Unidos, hemos escuchado de amigos, familiares o colegas, historias similares a las de Mama Icha; personas que con su trabajo y remesas construyen o compran casas en sus países de orígenes, de las cuales pocas veces pueden disfrutar.

Molina nos aleja de algo que estamos acostumbrados a ver en historias sobre la migración; esa narrativa sobre quién es el migrante — de dónde viene y por qué — mientras se desenvuelven frente la cámara las vicisitudes, al igual que la nueva vida en un país lejano. Pero esta película nos plantea el retorno, el deseo de regresar a lo suyo, y el amor por eso que a veces llamamos Patria. Quizás de cierta forma nos plantea por qué muchos parecen amar más a su tierra cuando están fuera de ella.

Por otro lado, es imposible separar al autor de su obra, y aunque a veces creemos que un documental es la realidad pura al no ser ficción, lo que vemos es la interpretación de la realidad de sus creadores. Allí hay algo muy particular del director Óscar Molina, y la explicación a esa sensibilidad con la que retrata la historia y con la cual también defiende y acapara a Mama Icha a través de su cámara. Molina también migró desde Colombia hace años, y por cosas del destino, terminó acompañando a Mama Icha en lo que sería el viaje de regreso a su país para ambos.

‘La casa de Mama Icha’ nos muestra también las realidades después del retorno; las luchas familiares y la precariedad que no está tan presente mientras se vive en Estados Unidos. Tanto Mama Icha como su familia en Estados Unidos saben lo que habrá en el retorno, pero más fuerte es el deseo y el arraigo de Mama Icha de descansar y pasar sus últimos días en un lugar que siente suyo, sabiendo que envejeció en uno que siente extraño.

El documental es una reflexión sobre qué hay detrás de la palabra ‘casa’.

Para Mama Icha, es claro que no solamente es lo físico y las cuatro paredes, sino el lugar en sí —la familia, los olores y sabores, pero sobre todo, la memoria — que es lo último que nos queda de esos lugares a los que muchos deseamos volver.

‘La casa de Mama Icha’ está disponible gratuitamente en la plataforma pov.org hasta el 17 de diciembre. Disfruten de este documental que seguro tocará la fibra sensible de muchos, especialmente de quienes vivimos fuera de nuestros países. Hagan watch party en casa con los suyos, y como ñapa después de disfrutar, llorar y reflexionar con el documental, vayan a YouTube para ver las ‘Conversaciones Mama Icha’.

Cine Casual es un blog dedicado al cine iberoamericano. Desde 2016, Cine Casual ha estado trabajando para aumentar la visibilidad y el conocimiento del cine iberoamericano en los Estados Unidos. A través de artículos, reseñas de películas, cobertura de festivales, noticias de la industria y entrevistas, Cine Casual promueve las películas iberoamericanas y destaca el increíble trabajo y talento de la región.

Síguelos en Facebook, twitter e Instagram para estar al día con los próximos estrenos iberoamericanos en Estados Unidos. Y no te pierdas sus colaboraciones en VozEs en las próximas ediciones.

Rosa Díaz; más de dos décadas en el arte

Por Sorayda Díaz

Rosa Díaz llegó a los Estados Unidos a los 21 años, con un gusto y pasión por el arte en la maleta; con una carrera de Diseño Gráfico en proceso y la esperanza de un futuro mejor se alejó de su país natal El Salvador y los estragos de la posguerra para seguir su sueño.

Recuerda que desde pequeña tuvo un gusto por el dibujo y eso la ha impulsado a desempacar esa pasión por el arte y el diseño en este país. Su viaje como inmigrante ha influenciado su trabajo creativo; esa transición de estar en un lugar y desplazarse a otro ha impactado cómo su estilo ha ido evolucionando de uno abstracto y surrealista a uno más definido por la naturaleza y la diversidad cultural que la rodean. 

Su proceso creativo inicia con un punto de inspiración, tomando fotografías, otro arte que también le apasiona, comienza en esos momentos especiales en que “uno siente que se le alumbra el foquito” para crear una obra de arte. También se fija en eventos más complicados, como todo lo ocurrido en el 2020 con el COVID-19, el proceso depende pues, del momento, de la emoción y de la urgencia de expresarse. 

En el 2004 fue que comenzó a pintar y a finales del 2019 fundó “Nativa Studio” inspirada por sus raíces culturales, Nativa representa su tierra, su identidad y toda esa herencia cultural presente siempre en su trabajo en el que comparte así una historia como un grito libre de expresión a la justicia social y aliento de esperanza para su comunidad.

Para ella es satisfactorio ver que hay personas que se conectan con lo que están viendo en sus obras, ver que hay coincidencias que solo con el arte son posibles. “En un ocasión me dijeron que tuvieron un sueño exactamente como lo que puse en mi canvas, eso me hizo ver que estamos conectados, que el arte puede expresar muchas cosas en común”.

Aunque ha sido difícil el proceso de adaptación y de cambio constante, sobre todo porque cuando ella llegó a Charlotte no había aún una gran comunidad Hispana, siempre ha tenido gente que la ha ayudado en el camino, eso le ha abierto oportunidades que la han impulsado a dar algo de regreso a su comunidad. 

En pos de eso, uno de sus más recientes proyectos busca promover el talento de otros hispanos. 

“A principios del año pasado pensé que me gustaría hacer algo para demostrar que hay hispanos con gran talento y no se sabe mucho de ellos, hay bastante talento, por qué no crear algo que les represente a ellos y los motive a seguir, y compartir algo positivo, me gusta el estilo pop, y el arte digital, y de ahí me inspiré”. Comenta Rosa Díaz.

El proyecto digital LATINX POP Portrait 2021 en celebración de la Herencia Hispana consiste en representar a los artistas y compartir un mensaje positivo, Rosa contactó a algunos talentos en una exhibición y puso en su Instagram un llamado a artistas, la primera en contactarla fue la poeta colombiana Kurma Murrain, de quien hizo el primer retrato estilo pop, a ella le han seguido otras como Rosalia Torres Weiner, Irisol Gonzalez, Katrina Sanchez, entre otras. 

“De cada arte digital, hemos estampado los diseños en bolsas estilo tote, con el fin de compartir en agradecimiento para cada uno de los artistas/creativos participantes”.

A pesar de los obstáculos que el 2020-2021 trajo, Rosa Díaz, continúa trabajando en proyectos de Arte comunitarios. Ha dado por concluido su Proyecto de Arte Digital LatinX POP Portrait 2021 pero ha comenzado con sesiones de apoyo para con los estudiantes miembros del Art Club de Garinger High School con quienes llevará a cabo un Mural para la Escuela a principios del 2022 con la finalidad de compartir un mensaje de esperanza en estos tiempos de pandemia.

Para conocer más del arte de Rosa Díaz, visita su página de Instagram @rosadiazart y su sitio web nativastudio.com

José Vázquez; creando al escritor

Por Sorayda Díaz

Aunque escribe desde los tres años de edad, José Vázquez no se considera un escritor, al menos no todavía. Cuando termine su próximo libro, el tercero (individual), entonces tal vez pueda autodefinirse así. 

Sin embargo, para quienes lo conocen y lo leen. Él ya es uno, un poeta y un versátil creativo que se ha destacado en la comunidad latina en Charlotte, a donde llegó en 1996.

La historia migratoria del administrador de empresas por formación, comenzó en su natal Tamaulipas Mexico; ahí, trabajando en oficinas de gobierno, se dio cuenta de la corrupción que existía y el clasismo que afectaba a los menos privilegiados; él no quiso ser parte de eso y decidió, como muchos otros inmigrantes, irse de su país y buscar un mejor futuro en el que no necesitaría palancas para sobresalir. 

Y así ha sido, sus méritos lo han colocado en el foco creativo de Charlotte.

“Nadie quiere dejar su país, uno lo deja por ciertas razones, pero en realidad no es que uno quiera venirse, no quiere las circunstancias que se presentan en el momento, por eso uno se va“  

José Vázquez

La nostalgia por dejar su país, por lo que se queda atrás; lo expresa metafóricamente en sus poemas, pero al igual que le escribe a su México, le escribe a la mujer ideal que todavía está por conocer en Poemas para Virginia, su más reciente libro en el que habla de una cotidianeidad imaginaria con esa mujer que tomó título por el Estado del mismo nombre , cuyo eslogan es: Virginia “is for lovers”.

“No conozco ninguna Virginia, pero un día iba viajando por mi trabajo, y cuando iba cruzando la línea al Estado, vi que: Virginia is for Lovers, ahí encontré el nombre de esta mujer imaginaria (…) el libro es una historia de cómo nos conocimos, cómo nos comportamos, los problemas que tenemos, se desarrolla en siete días de la semana con siete poemas, es un relato sobre el qué haría yo y cómo me sentiría”, explica José.

El creativo tiene días en inglés, otros en español y otros en ambos, por eso es que su primer libro Ícaro vuela de Noche fue totalmente en español, los Poemas para Virginia son escritos en su idioma natal también, pero agregó lo que él llama “satélites” o breves traducciones al inglés que contienen la esencia del poema. Su tercer libro será completamente en inglés con un adendum corto en español. 

En este nuevo libro del que aún no se puede decir el título, José quiere llevar al lector al extremo de la reflexión sobre lo oscuro de la vida, su banalidad, la religión y sus feligreses; para ello está estudiando y analizando varios textos religiosos y sus interpretaciones. 

“Quiero hacer cuatro capítulos, de la vida, de lo terrible que es, la muerte, lo que realmente pienso de la vida, de lo banal de ella, así va a ser,  en el libro va a haber fotografías de cementerios, de ángeles, he estado visitando cementerios y sitios que me inspiran” detalla el escritor.

Entre sus viajes de inspiración en los panteones, el artista se encontró con una inscripción de Corintios 13:13 “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor”, esto lo hizo pensar en el último capítulo de su nueva pieza, así que es posible que el texto además de oscuridad, tenga un halo de luz, así como el que dan sus tres hijos y dos nietas a su vida.

Multidisciplinario en sus expresiones

Ademas de moldear su escritura, José crea diferentes esculturas, también lee su poesía en eventos a los que es invitado, toma fotos y hace video.

Entre sus creaciones dignas de destacar se encuentra su documental “5 dólares por mi historia” un video que muestra la problemática de los “homeless” en la ciudad. Para este trabajo, Vázquez se acercó a varias personas y les ofreció 5 dólares para que le contaran su historia. Una de las cosas que se dio cuenta al hacer este trabajo, fue que en su intento por tener diversidad de voces, no encontró ninguna voz latina. 

“Curiosamente no encontré ningún latino homeless, me di cuenta que es porque si alguien se queda sin casa, siempre hay alguien que te diga: “vente para acá aunque sea una temporadita”, no vamos a dar a la calle. Me dio gusto, ojalá que no cambie eso, la importancia que le damos a la familia y a la comunidad”, dice esperanzado de que esta situación no cambie en Charlotte, ya que la realidad es distinta en otras ciudades. 

José es fundador también del grupo ArteSanos de la Palabra con quienes publicaron el libro La Fragancia del Agua, con el grupo MAS+Arte busca realizar proyectos de arte comunitario y ha sido ganador en cuatro ocasiones de los concursos de Altar de Muertos en la ciudad. Su creatividad también le ganó un concurso de radio con NPR 90.7 convirtiendo una fotografía suya en representante de la estación por un año.

Así pues, el creativo busca seguir involucrándose y promoviendo el arte y llevar sus libros a universidades y a la comunidad, para crear unidad y transmitirlo a las nuevas generaciones latinas. 

Lee uno de los poemas del autor en nuestra sección de Letras.

Conoce más del artista en: josegvazquez.com y en su Instagram https://www.instagram.com/josegvazquez.artesano/

Sus libros están a la venta en su sitio web y en su página de Facebook @josegvazquez

No soy una caja de pasta, pero aún así llevo etiqueta

Por Irlanda Ruíz

Otra vez más, una reunión de Zoom en la vecindad, otra presentación en la que digo: Hola, mi nombre es ___________, vivo en ___________, mis pronombres son ___________ y soy ______________.

En cada reunión, en cada interacción, se supone que debes describirte a ti mismo, decir algo sobre ti, responder ¿por qué estás aquí? En otras palabras, etiquetarte con una o dos palabras, para que los demás puedan identificarte y ponerte en una caja. Y si estoy cansada y enojada, pero cuando llegas a cierta edad tratando de descubrirte a ti misma, el cinismo se ensaña. Con casi cincuenta años, sigo buscando respuestas y me estoy reinventando con mi acento hispano y una cuenta en las redes sociales. 

De regreso a la reunión de Zoom, alguien pregunta: ¿Por qué estás aquí? Bueno, para ser sinceros, fue culpa de mi madre y mi padre, porque me trajeron a este mundo, pero además de eso, estoy donde estoy porque elijo hacerlo. Porque dije que sí o dije que no. Estoy una de las reuniones de zoom, porque me inscribí en el evento. Pero esa no es la respuesta que puedo dar. Tengo que explicar, dar algunas razones, demostrar que me importa, que estoy emocionada de estar allí, pero ¿quién más está emocionado? Después de casi dos años de pandemia, seguimos adelante, y tenemos esperanzas, pero no somos quienes éramos y no mostramos lo que realmente somos. Sólo mostramos la punta del iceberg.

Las presentaciones en las reuniones de Zoom no son fáciles, pero las presentaciones en persona no son muy diferentes. Necesitas decir algo sobre ti mismo. Dices tu nombre, pero necesitas hablar un poco más, y las respuestas varían según el lugar o los eventos. Te etiquetarás a ti mismo y también a los demás. Seamos honestos: no necesitamos ser un producto, para llevar una etiqueta, nuestra existencia es suficiente para que nos clasifiquen y guarden en una repisa. Hay quienes argumentan en contra de las etiquetas y no están equivocados.

Hay que tener cuidado con las etiquetas porque usan palabras para describir y las palabras según su contexto, son armas de destrucción masiva. 

La etiqueta puede ser falsa e incorrecta, pero es la forma de clasificar, organizar, dar sentido a nuestro día a día. Tu etiqueta depende del lugar que eres y con quién estás. Las etiquetas vienen y van, mientras otras permanecen por la eternidad. Las etiquetas también cambiarán, porque la realidad es que todo cambia. Nada se detiene. 

Desde que naces, estás cambiando hasta que te has ido de este lugar. A veces los cambios llegan sin avisar y en otras instancias generamos el cambio. El cambio es la norma, pero es una norma que asusta aún a los más valientes; por lo general los cambios vienen gradualmente, lentamente, toman su tiempo, pero cuando compras un boleto de avión y eliges brincar el charco, el cambio es inmediato; estás siendo desarraigado y adquieres nuevas etiquetas, surgen nuevas interrogantes. 

Una vez más, tienes que responder: soy ciudadano estadounidense, siempre he sido ciudadano estadounidense, nací en un territorio estadounidense, llamado Puerto Rico y me enseñaron inglés en la escuela. También conoces gente nueva, consigues un trabajo nuevo, dejas el nuevo trabajo, alquilas una casa, compras una casa, te unes a nuevas organizaciones y, a regañadientes, sales de tu zona de confort. Expandes tu burbuja, te unes a una nueva tribu y comienzas una nueva vida.

En ocasiones romantizarás tu otra vida, la que quedó atrás, pero sabes que no puedes sobrevivir con recuerdos, canciones patrióticas y etiquetas arraigadas. Y ante nueva vida, una nueva etiqueta habrás de mostrar.

Definitivamente no soy una caja de pasta, pero aun así llevo una etiqueta. Las personas me etiquetarán y yo les devolveré el favor. Ponemos etiquetas en los demás y en nosotros mismos, pero seamos claros, las etiquetas no son nuestras historias. No somos una pegatina con un nombre e ingredientes.

Nuestra historia tal vez incluya reuniones de Zoom, en donde haremos mención de las etiquetas. No obstante, tenemos el poder de rediseñar la etiqueta para cambiar paradigmas, ofender a los santurrones y simplemente dejar la etiqueta en blanco. No es fácil, pero es nuestra prerrogativa.

Cuando rechazas una etiqueta, te levantas contra las reglas de la sociedad, cuando diseñas tus etiquetas y reconoces tu historia, te vuelves poderoso, te conviertes en ti. 

En resumen, soy más que un producto sin gluten, al igual que soy más que una mujer con acento. Soy yo y ser yo es más que una etiqueta.


I am not a box of pasta, but still I got a label

By Irlanda Ruíz

Another Zoom meeting, another introduction: Hello, my name is ___________, I live in__________, my pronouns are ___________ and I am ____________. In every single meeting, in every interaction you are supposed to describe yourself, say something about you, answer why are you here? In other words, label yourself with one or two words, so everyone else can also label you and put you in a box. I know, I am being harsh and angry, but it happens when you are middle age and you are still trying to figure out yourself. I am almost fifty and I am still looking for answers. I am almost fifty and I am reinventing myself with a thick accent and social media account. 

I am back to the Zoom meeting an someone asked: Why are you here? Well to be truthful, it was my mother and father’s fault, because they brought me to this world, but besides that, I am where I am because I choose to. Because I say yes or said no. I am at the zoom meeting, because I register to the event. But that is not what I would respond. I have to explain, to give some reasons, to show that I care, that I am excited to be there, but who is excited anymore? After a year of so much, we keep going, and we are hopeful, but we are not who we were and we do not show what we really are. We only show the tip of the iceberg.

The introductions at Zoom meetings are not easy, but introductions in person are not much different. You need to say something about yourself. You will say your name, but you need to say more, and the answers varies depending on the place or the events. You will label yourself and others as well. You do not need to be a product to have a label, you only need to exist. Some people will argue against labeling and they are not wrong.

You have to be careful with labels because they use words to describe and words could be weapons of mass destruction. 

Labeling can be deceiving and wrong, but is the way to classify, organize, make sense of our circumstances. Depending on where and with who you are, you will be label. Labels come and go and some stay forever and there is no way to peel them off. Labels will also change, because everything changes. Nothing stands stills. Once you are born you are changing until you are gone. Sometimes changes came to our lives, sometimes we seek the change. Change is the norm, but is a scary norm.

Usually changes comes gradually, slowly, takes is time, but when you bought an airplane ticket and choose to jump the puddle, (brincar el charco , meaning that someone moves from Puerto Rico to United States) change is immediately; you are being uprooted and you get new labels, new questions.

Once again, you had to say to someone: I am a US Citizen, I have always been an US citizen, I was born in a USA territory, named Puerto Rico and I was taught English in school. You also meet new people, you get a new job, you left the new job, you rent a home, you buy a home, you join new organizations, and reluctantly you get out of your comfort zone. You expand your bubble, join a new tribe and start a new life. Sometimes you will romanticize your old life, the one left behind, but you know that you cannot survive with memories, patriotic songs and old labels. And with a new life you have a new label to show.

I am definitely not a box of pasta, but I still got a label. People will label me, and I sadly will label people. We put labels in others and in ourselves, but let’s be clear, labels are not are our stories. We are not just a sticker with a name and ingredients. Our story maybe includes some Zoom meetings, that will also be label, but we have the power to redesign the label to change paradigms, to offend the self-righteous and to leave the label in blank. Is not easy, but it is our prerogative. 

When you reject a label, you stand up against society rules, when you design your labels and recognize your story, you become powerful, you become you.

I am not just a gluten free product, just like I am not just a girl with an accent. I am just me and being me is more than a label.


Nacida en Humacao, Puerto Rico, Irlanda escribe poesía, ensayo y cuentos. Forma parte de la Antología de Escritores Pedreños.
En 2015, Irlanda y su familia se mudaron a Port Chester, Nueva York; luego a Bonita Springs, Florida, antes de establecerse en Charlotte, Carolina del Norte.
Tiene una licenciatura en comunicación pública y una maestría en educación de la Universidad de Puerto Rico. También tiene un Juris Doctor de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana en Puerto Rico.
Se ha desempeñado como Consultora, Asesora Legal, Jueza Administrativa, Gerente de Proyectos, Supervisora, Instructora y Profesora Universitaria.

Irlanda es una de las becarias del Diamente Arts Leadership Institute del 2021-22 y a partir de esta edición, colaboradora en VozEs.

Esencial

Por Irlanda Ruíz Aguirre

Busco trabajo, gritó en el bar
Busco trabajo, publicó en la red social
Busco trabajo en el campo o la ciudad
Y trabajo halló antes de despertar…
En la construcción,
en los patios,
en los restaurantes
y los caminos rodantes.
Y en un trabajador se transformó.
Un trabajador inmigrante
de día a día, de sol a sol,
con un propósito, con un rol
con paga diaria o semanal,
pero, sin días de enfermedad.
El que lucha por un futuro mejor
El trabajador inmigrante esencial
que cuida, limpia y construye
sin derecho a asistencia federal.


Nacida en Humacao, Puerto Rico, Irlanda escribe poesía, ensayo y cuentos. Forma parte de la Antología de Escritores Pedreños.
En 2015, Irlanda y su familia se mudaron a Port Chester, Nueva York; luego a Bonita Springs, Florida, antes de establecerse en Charlotte, Carolina del Norte.
Tiene una licenciatura en comunicación pública y una maestría en educación de la Universidad de Puerto Rico. También tiene un Juris Doctor de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana en Puerto Rico.
Se ha desempeñado como Consultora, Asesora Legal, Jueza Administrativa, Gerente de Proyectos, Supervisora, Instructora y Profesora Universitaria.

Irlanda es una de las becarias del Diamente Arts Leadership Institute del 2021-22 y a partir de esta edición, colaboradora en VozEs.