Cuentos que conectan

Por Carol Van Pampus

Para los que no me conocen soy Carolina Van Pampus, escritora de cuentos infantiles para niños de estos tiempos. Esta sería la primera nota que escribiré para este blog de “VozEs” y por ello, me gustaría hablarles de lo que yo he denominado la “película subconsciente” y de cómo el cuento puede ayudarnos a grabar una película de calidad en conjunto con nuestros hijos.

Para arrancar este post, quisiera pedirles que ubicaran un recuerdo. Alguno donde uds. hayan reaccionado de la misma forma como lo hicieron sus padres con uds. en alguna situación de su infancia en la que se sintieron incómodos con dicha reacción. Si están leyendo esto es porque son conscientes de que hay una forma para criar desde el amor y el respeto, que en ocasiones dista de la forma en que nos criaron. Bueno pues en algún momento todos hemos reaccionado, así como lo hacían nuestros padres, aún cuando pensamos que debimos haberlo hecho diferente, porque ese aprendizaje está allí, en nuestra película subconsciente.


PERO ¿QUÉ ES LA PELÍCULA SUBCONSCIENTE QUE FILMAN
NUESTROS HIJOS EN LA PRIMERA INFANCIA? Y que por supuesto filmó cada uno de nosotros…

La idea de este ejercicio no es juzgar a nuestros padres o que nos sintamos juzgados
nosotros mismos, sino más bien ROMPER CON EL PARADIGMA DE QUE EL
CEREBRO DE NUESTROS HIJOS DURANTE ESA PRIMERA INFANCIA ES UNA
ESPONJA QUE TODO LO ABSORBE. Pues la esponja si tu la exprimes bota lo que
absorbió. Sin embargo, eso no sucede con el cerebro de nuestros hijos. Por eso, a mí
me gusta más hablar o usar la analogía de que nuestros hijos están filmando una
película. Pero no cualquier película, sino una película subconsciente que los
acompañará el resto de nuestras vidas. Con esto lo que quiero es traer a colación que todo lo que decimos y la forma en que enseñamos a nuestros hijos a conectar con ellos mismos y con su entorno, todo eso quedará grabado en su subconsciente durante esos primeros 6 años de vida. Y durante esa etapa, no hay una app de edición para la película que grabaron nuestros pequeños. Esa app, está disponible alrededor de los 7- 8 años, que ya el niño puede discernir con mayor consciencia sobre aquello en lo que cree o no, pero partiendo de la base que ya filmó anteriormente.

Por esto, es tan importante el cómo conectamos con nuestros hijos. Y más, porque en la actualidad existe una limitación en el tiempo para el compartir en familia, porque casi todos los padres debemos trabajar 8 horas diarias. También, hay muchos distractores a nuestro alrededor y, literalmente, en nuestras manos (¿estás agarrando tu celular?).

LA GRAN HERRAMIENTA DE LOS PADRES DE HOY EN DÍA: EL CUENTO…

Pero y ¿CÓMO PODEMOS GRABAR UNA PELÍCULA SUBCONSCIENTE DE
CALIDAD? Allí es donde surge EL CUENTO como una herramienta práctica para
aprovechar esos momentos que tenemos para compartir y comprometernos a dejar el celular u otros distractores de lado, y así conectarnos 100% con esa personita a la que llamamos: “lo más importante de nuestras vidas”. El cuento es una herramienta de tradición, es tan viejo como la humanidad.

Particularmente, yo siento que escribo cuentos infantiles para niños de estos tiempos porque necesitamos refrescar, o mejor dicho adecuar, la literatura infantil con cuentos que nos enseñen a conectar desde el amor, el respeto, las emociones y la aceptación de nuestro lado más humano, es decir, una literatura que esté más acorde a los niños de estos tiempos. Cuentos que permitan conversaciones poderosas entre padres e hijos. Cuentos que conecten a las familias con tiempo de calidad. Cuentos que se adapten a esta nueva realidad en la que vivimos, donde muchas veces EL TIEMPO ES FINITO Y LAS PRISAS SON INFINITAS.

Cuentos que nos permitan explorar nuestro lado emocional, que nos permitan dejar
grabadas herramientas en esa película subconsciente que están grabando nuestros
hijos. Pues, la repetición a través de los cuentos (en especial si leemos el mismo una y otra vez como a veces sucede), es fundamental para crear un diálogo de calidad a esa película subconsciente de nuestros hijos.

NO SÓLO PORQUE ESTAMOS ENSEÑANDO A NUESTROS PEQUES A LEER O A QUE LES GUSTE LA LECTURA. EL VALOR DE LOS CUENTOS VA MÁS ALLÁ DE ESO.

El usar un mismo cuento que nos conecte una y otra vez es tan importante como hablar y repetir 24/7 sobre colores, letras, números, partes del cuerpo, sonidos y gestos de animales, etc. De esta misma forma nuestros hijos van a estar familiarizados con el tema emocional. Porque parafraseando al argentino Dr. Daniel López Rosetti en su libro “Emoción y Sentimientos”, más que seres racionales que sentimos, “somos seres emocionales que razonan.”

Además, solo a través del cuento podemos usar un personaje para hablar y expresar nuestro verdadero sentir sobre un asunto desde la calma y la paz, porque nuestro cerebro lo procesa diferente. Entonces, resulta un buen entrenamiento.

EN RESUMEN…

El cuento es nuestro gran aliado, nuestra gran herramienta en la crianza y durante esta etapa tan importante:

  1. Nos conecta: para disfrutar de una historia no podemos estar distraídos con otras cosas, tenemos que estar metidos en la interpretación de los personajes, las entonaciones, en las conversaciones poderosas que pueden generarse a raíz de la historia;
  2. Nos permite formar desde el ámbito de las emociones, en especial esos cuentos de ahora que nos enseñen a conectar desde el amor, el respeto, las emociones y la aceptación de nuestro lado más humano;
  3. Tener un cuento es el equivalente a tener una especie de diálogo para la película subconsciente de nuestros hijos. Porque cuando enseñamos colores, letras o números, el amarillo siempre es amarillo, la A siempre es A y el 1 siempre es 1. La repetición es clave para enseñarle a nuestros pequeños. Si bien es cierto que no podemos repetir nuestras emociones una y otra vez, si podemos repetir el cuento y la profundizar en la conexión como familias.

Así que, los invito a criar a sus hijos de la manera que quieren, conectando un cuento a la vez…

Si quieres ponerte en contacto conmigo, escríbeme a mi email carolvanpampus@gmail.com o a través de mi Instagram:

Carol Van Pampus, escritora venezolana quien se mudó a Estados Unidos en el 2012, también trabaja como Gerente de Exportaciones. 

Un recorrido por lo abstracto

Por VozEs

El arte abstracto por definición propone una realidad distinta, una representación de ésta a través de colores formas y texturas elegidas por el artista.

Un viaje así, con tintes de abstracto, trajo a Francisco González a vivir a Estados Unidos en 1995 lejos de su natal Chiapas en México, sitio en el que durante los años 80 era difícil subsistir, se vivía con carencias de agua y arte, ambos elementos necesarios para Francisco. Por ello que el artista residente actualmente en Charlotte decidió a temprana edad, salir de su pueblo natal y moldear su realidad.

El salto primero fue a la Ciudad de México, después a San Francisco en donde conoció a su ahora esposo y después a la Ciudad Reina, de donde es su pareja.

«Me vine en el año 1995 para solidificar mi relación con mi ahora esposo, lo conocí en una visita que hice, nos enviamos cartas luego porque yo me regresé a México y él a Charlotte, nos seguimos comunicando y me invitó a visitar la ciudad y vine» recuerda el artista.

Buscando la seriedad de su relación, el creativo encontró además una carrera que le apasiona y que nunca hubiese esperado tener en Chiapas, estado que si bien es bello por sus recursos naturales, es contenedor de un realidad económica, social y de seguridad muy complicada.

«No había oportunidades en Chiapas, no existía mucho en referencia a cultura y arte. Hay mucha artesanía, más tradición pero no arte moderno, las oportunidades no son muy accesibles, al menos en ese entonces cuando me salí, no lo había» comenta.

Cuando ya estaba consciente que se iba a quedar en Charlotte, con ayuda y motivación de su pareja, el artista decidió utilizar y desarrollar el conocimiento de serigrafía que trajo de su país. Su gusto por el collage y el trabajo por el papel lo impulsaron a inscribirse a un taller de grabado en la galería Blue Pony en NoDa, ahí mismo el artista realizó sus primeras exhibiciones hasta que el espacio cerró en el 2004.

El multidisciplinario y mayormente autodidacta artista ha sido seleccionado para exhibiciones en The Mint de Charlotte, ex alumno del McColl Center for Art and Innovation ha colaborado también, entre muchas otras muestras, para «Artfields» en Carolina del Sur y «Arte Latino Now» en Queens University, sin embargo, en años recientes ha dado un giro a su trabajo hacia el arte comunitario, algo que como inmigrante le llena de orgullo y satisfacción.

Una realidad diferente

«El mundo ha cambiado, más que se vea hermoso, ahora busco que mi arte genere un cambio, se tienen que servir las necesidades de los latinos, yo represento esa comunidad y me han invitado a representar y a mostrar mi trabajo» narra González cuyo arte es inspirado en la naturaleza, texturas y formas, y su trabajo con su gente hace hincapié en mostrar la bondad del latino y sus contribuciones al país.

«Digan lo que digan uno tiene que demostrar que no somos eso que muchos dicen que somos»

«From the East….With Love’ (Desde el Este… con Amor)» fue un proyecto en particular del cual se siente orgulloso, ya que a través de él, la comunidad del este de Charlotte pudo expresar las inquietudes sociales y carencias en inclusión y diversidad. En este proyecto, los participantes utilizaron pequeñas piezas de papel collage y escribieron algo que querían ver en su colonia, alguna necesidad o preocupación.

From the east with love

Con ese proyecto, el artista se dio cuenta de las carencias de la comunidad inmigrante, y le permitió acercarse más a ella; con su arte, expresa su opinión como latino, se comunica con los colores y crea un mensaje que pretende transformar la imagen que se tiene del inmigrante.

Su realidad al irse de México cambió y mejoró; sin embargo, la realidad aquí en Estados Unidos, si bien favorable de cierta manera para muchos, aún no lo es para otros tantos inmigrantes, es por eso que el artista busca desde su plataforma despertar la curiosidad, expulsar complejos y crear oportunidades en la comunidad latina, porque adaptarse a una nueva realidad definitivamente no es fácil.

«Si uno carga ese complejo, y nos creemos lo que dicen de nosotros, lo cargamos y nos afecta en todos los aspectos, hay que tener curiosidad y salir de eso» dice el artista, quien este año se ha involucrado en las protestas a favor de la comunidad de inmigrantes, en el proyecto para limpiar calles «Adopt a Street», entre otras cosas que impulsan a tomar acción y generar un cambio.

Indocumentado por algunos años, el creativo sabe lo que es vivir con miedo, sin embargo insiste que los ataques, la tensión y la preocupación no deben de interponerse a la hora de buscar oportunidades, sobre todo en el arte, un campo todavía reducido para el latino en Charlotte debido a la falta de organización que permite que la comunidad de artistas se integre.

«Los latinos, debemos incluirnos, mezclarnos y no quedarnos en una esquina, debemos buscar oportunidades» dice Francisco.

Entre el amor y el odio

Lo que él, al igual que muchos inmigrantes, pudo haber imaginado al migrar fuera de su país, ha cambiado y tomado nuevas formas constantemente, ese sueño inicial, ese con el que todos llegamos en la maleta, se transforma y tiene altos y bajos en este país, en el que se vive siempre pensando en el terruño natal.

«Siempre ha sido ese sentimiento de entre amor y odio, es un país que da mucho pero también daña y lastima con sus políticas, siempre he estado en esa dualidad, igual me pasa con México, porque cada que escucho tanto horror es una lástima. Esa es una constante lucha de amar a alguien que no se deja, porque a veces decepciona» comenta el artista.

Sin embargo, el arte le ha permitido expresarse y procesar esa constante dualidad con la que vive siendo inmigrante. En su arte, el creador refleja lo que es, su gusto por la arquitectura de edificios viejos y las memorias de su país a veces también se ven manifestadas.

  • Lucky day
  • Postcards of a dream

«La memorias se manifiestan, vienen de algún lado, y las mías vienen de México, amo a mi país y lo voy a defender con mi arte y demostrar lo que somos, estoy orgulloso de ser mexicano nunca he sentido diferente, a veces quieren que te avergüences de ser lo que eres, pero entre más nos ataquen más debemos demostrar lo que somos y tener satisfacción y orgullo» enfatiza González.

Conoce más del artista en los siguientes links:

Calaveritas para Trump y Joe Biden

Las Calaveras literarias son una forma de poesía tradicional en México durante el Día de los Muertos. Los versos van desde lo satírico a lo crítico. Inicialmente se dedicaban para burlarse de la muerte, algo común en el folclor popular mexicano, sin embargo, con el paso del tiempo, estos poemas cortos han tomado como protagonistas a políticos, personajes públicos, artistas, y todo tipo de personalidades.

Gumaro Manzo dedica estas calaveritas a los candidatos a la presidencia de EEUU Donald Trump y Joe Biden.

«Ya se murió Donald Trump»

Donald Trump se petateó,

ya lo llevan a enterrar,

sus fans le van a llorar

porque la pata estiró.

Con el muro no cumplió

ni podrá ya reelegirse,

al panteón tendrá que irse

al lado de la Catrina,

-su gobierno fue una ruina-

y muchos, van a reírse.

Fue un niño caprichoso…

un gobierno de ficción,

mas hoy ya se va al panteón

donde será muy dichoso.

Ya no hará tanto destrozo

ni soñará otro gobierno,

feliz será en el averno

dictando mil ocurrencias

hoy mueren sus impaciencias

y su muro del infierno.

Gumaro Manzo

X-VIII-MMXX


«Joe Biden, a la Muerte no engañó»

Joe Biden, muere de ganas

por pisar la Casa Blanca,

mas su pasión desbarranca

pues las rutas no son llanas,

ni son peras o manzanas.

Mas, la Muerte, en su rutina

a Joe Biden, bien le atina

y troncha su aspiración,

así acaba su ilusión

y política de esquina.

Tú, ya no eres de este mundo

la Muerte le recalcó,

tu campaña se acabó

y te vas al inframundo.

No duraste ni un segundo

pregonando tu campaña,

al migrante diste caña

con una Ley Migratoria,

mas no era más que oratoria

bien dicha; pero con maña.

Gumaro Manzo

X-VIII-MMXX

Rosalía Torres: «I’m going to get bigger brushes»

Por VozEs

Con 26 años de trayectoria en Charlotte, Rosalía Torres Weiner ha logrado establecerse como una de las artistas latinas representantes de la comunidad de inmigrantes, más reconocida. No solo son sus colores que brillan y sus diseños que transmiten la alegría de su tierra natal, México, también su activismo en pos del bienestar de su gente han hecho que la creadora se gane el cariño de la Ciudad Reina.

Rosalia Torres Weiner. Foto tomada de las redes sociales de la artista.

Su principal propósito actualmente, después de dejar el arte comercial, es mostrar el impacto que tiene el sistema de inmigración tan corrompido de este país y ayudar a la comunidad de inmigrantes. Inicialmente Rosalía se dedicaba a pintar murales en casas privadas con buena solvencia económica, pero durante la recesión del 2003 el trabajo se fue abajo, las deportaciones de inmigrantes se elevaron y la artista se dio cuenta a través de conversaciones cotidianas, lo mucho que su comunidad estaba sufriendo. Fue así que decidió contar las historias de los niños cuyos padres fueron deportados, en su proyecto «El Papalote», el cual le abrió las puertas a las salas del Smithsonian Anacostia Community Museum en Washington D.C y a las páginas de National Geographic.

En entrevista con VozEs, la mexicana nos cuenta su historia, sus proyectos y su experiencia con la comunidad Latina en Charlotte. 

El Papalote 

Cuando llega la recesión la economía se colapsa y me quedo sin trabajo, no estaba produciendo arte y al mismo tiempo veo que nuestra comunidad latina está sufriendo, pensé que tenía que hacer algo con el arte. Me fui a buscar a los niños porque tenía que contar su historia, tenía que hacer algo, y se me ocurrió hacer un taller de arte: «El Papalote» se construyó con los niños, les dimos un pedazo de papel en el que dibujaron el momento cuando estaban deportando al papá o mamá y la idea era volar el papalote y dejarlo ir «you’re going to be ok» les decía; les hicimos la colita del papalote con la ropa que dejaron los papás, yo busqué un lugar para exhibirlos porque les había prometido a los niños: «voy a encontrar un lugar», en ese tiempo nadie me conocía pero el Levine Museum me dio una pared para la exhibición.

Esos papalotes me pusieron en el radar del  Smithsonian en Washington DC, fue una historia tan linda, pero fuerte y tan poderosa que también salió de Charlotte. 

Ahí dejé el arte comercial de a tiro, porque tenía yo que educar a nuestra comunidad en Charlotte y decirles que las deportaciones estaban pasando, es cuando dejé la brocha comercial y dejé de vender para mandar un mensaje.  

«Estoy haciendo el trabajo que yo quiero hacer, el trabajo que necesitamos hacer con poesía, con escritura, estamos aquí los latinos haciendo una diferencia, contribuimos a la economía de Charlotte y trabajamos lavando trastes, hay doctores, hay un juez que es el primer latino, hay mucha gente que somos de diferentes países de latinoamérica.”

Enfrentando a la realidad 

Otro proyecto que hice y que se derivó de ese, fue con el McColl Center, un centro de arte muy destacado en Estados Unidos e invitan a artistas para tener una residencia, yo llegué con un cuento que es el de «The Magic Kite», esta gente que sigue a este centro, es gente blanca, gente de una posición social alta y pensé: les voy a llegar con mis colores, con mis historias y con todo lo que está pasando a los latinos, porque necesitan conocer nuestra realidad.

Con este cuento me contactaron después del Children’s Theatre y adaptaron mi historia de The Magic Kite a una obra de teatro de niños, esta obra trata de una familia mexicana que vive en Estados Unidos y de repente deportan al papá, el niño, que volaba papalotes con el papá, se imagina que en la noche el papalote se vuela a encontrar a su papá y se encuentra en la frontera con dos coyotes que son de peluche, y les dice coyote has visto a mi papá? y el coyote aúlla y le dice: debes viajar un día más hacía el sur, entonces él regresa por su mamá y su hermana para ir a encontrarlo, el final no es feliz. Yo les dije que no quería un final feliz porque eso no es lo que pasa.

Actualmente estoy trabajando en una serie con los Dreamers, estoy entrevistando chicos, y basada en sus respuestas a preguntas que les hago, pinto sus retratos. Voy a contratar a alguien que me ayude con el «augmented reality» para que la gente utilice una aplicación gratis y puedan poner el teléfono sobre alguna de mis pinturas y oír las historias con su propia voz. Son 6 a los que tengo pero quiero trabajar en una serie de 12.

Es necesario conocer esta realidad, esta serie se presentó en la Universidad de Georgia, pensé que era importante que los estudiantes la conocieran y vieran lo privilegiados que son, y los Dreamers no.

El arte sana

Cuando estuve en el McColl Center me di cuenta que la gente de mi comunidad no me seguía, pensé que todos iban a ir a visitarme, pero no, entonces supe que yo tenía que ir a ellos. Con un dinero que gané de una comisión de un mural en un museo para la exhibición de latinos en D.C, me compré un camión de arte y lo nombre Red Calaca Mobile Art Studio y por tres años llevé el arte a los apartamentos, lavanderías, iglesias, lo llevé para dar talleres de arte, gratis. Tuve esta idea de llevar el arte a vecindarios de bajos recursos, tuve varias becas para hacer esto. Ahorita con la pandemia el camión está parado, pero me esta dando tiempo de trabajar otros proyectos.

El arte si sana, yo lo vi con mis niños, del proyecto del Papalote, yo les pedí que dibujaran lo que les paso, unos niños estaban como muertos por dentro, después de cada taller yo estaba destrozada, había un niño que no quería dibujar lo que le pasó y decía que no extrañaba a su papá, estaba enojado, estaba como nosotros decimos «encabronado», empezamos a hablar y me dijo que su mamá extrañaba a su papá y lloraba en la cocina, le dije que cuando yo estoy triste o cuando estoy enojada pongo todos esos sentimientos en un canvas o en mi papel de dibujo y después de eso ya me siento mejor. 

Le dije que dibujara a su mamá, y en su dibujo está su mamá llorando en la cocina, me dijo que la ve llorar mucho. Que sí el arte ayuda, claro, el arte es un arma de poder. 

“I’m going to get bigger brushes”

«Gateways» mural creado para el Smithsonian en Washington D.C por la artista Rosalia Torres Weiner

Yo pienso que el deber de un artista es utilizar tu brocha o tu pluma para decir esas historias, nuestras historias que son poderosas, yo siento que estoy documentando parte de la historia de américa, es mi gente, yo trabajo directamente con ellos y se sus historias, trabajo con muchas familias, he estado ahí y mi brocha es mi súper poder. 

Este país te forza al activismo, especialmente Trump, yo oigo todo lo que dice de nosotros y yo le quiero probar que está equivocado. Cuando yo estaba pintando el mural «Gateways» en el Smithsonian en DC, un reportero americano que sigue mi trabajo me habló el día en que Trump ganó la presidencia, yo estaba en una banca viendo mi mural y estaba bien triste, casi llorando, pensé que no iba a poder terminar mi mural que trataba de los latinos, de los Dreamers, de cómo contribuimos, entonces él me pregunta: ¿qué vas a hacer los próximo 4 años? y cuando agarré fuerzas le dije: «I’m going to get bigger brushes». 

No podría yo pintar retratos y landscapes. Ya no volvería a pintar comercial art, yo voy a hacer esto hasta mi último aliento, tengo una gran pasión y amor por la comunidad.

Su mensaje a la comunidad latina

Que sigamos luchando, la gente me decía que no iba a vender, fui a los Ángeles a conocer a una muralista muy famosa, hice la cita, me entrevisté, vio mi portafolio y me dijo: tu no vas a ser una muralista, tu no tienes nada, encuentra otro trabajo. Me hizo llorar pero she didn’t stop me, yo volví a Charlotte y dije: yo voy a pintar mi mural. Ahora que uno de mis murales está en los libros de texto de National Geographic de Historia de América, me gustaría enviarle ese libro a ella y decirle mira, ¿no que no? Sí, nos van a cerrar la puerta en la nariz muchas veces, pero si tu tienes esa pasión en tu corazón, escucha a tu corazón solamente y rodéate de toda esa gente que te apoya.

Hay que seguir luchando haciendo el mejor trabajo que podamos para hacer esa diferencia. Desafortunadamente si estamos un poquito desunidos los latinos pero yo voy a hacer lo mejor y seguir luchando. 

Tenemos que tomar otro aire, salir a caminar, hacer lo que tengamos que hacer, yo me voy al lago con el kayak y regreso recargada. Nunca hay que darnos por vencidos, si tienes que tomar 2 días o una semana de descanso tómala, pero hay que llegar a la batalla con nuestro poder.

Paquiliztli, alegría en crochet

Por VozEs

“Paquiliztli” en Náhuatl significa “alegría”, antónimo de la tristeza que el artesano, tejedor de crochet Diego Armando Juárez Viveros, sintió al ver que la inteligencia, el trabajo y la dedicación de los pueblos indígenas no recibe el reconocimiento debido.

Nativo de Zacapu Michoacán, Diego migró hacia California con su familia en 1990 cuando tenía cuatro años, ahí adoptó el inglés como segunda lengua, hace cuatro años se enseñó Náhuatl y actualmente está aprendiendo Purhépecha, lengua de su natal Michoacán.

Desde pequeño, el artesano demostró una gran curiosidad por las actividades manuales, recuerda que de niño caminaba solo a la biblioteca en busca de manuales para hacer piezas de origami; tiempo después ya de adulto, visitó la biblioteca nuevamente a buscar textos que le ayudaron a perfeccionar la técnica de ganchillo que inicialmente aprendió de su mamá.

«Busqué libros de crochet, encontré cómo agregar colores y después busqué en Youtube a ver si había gente que hacía imágenes con el tejido, encontré a una autora que se llama Carol Ventura que tiene un libro que se trata precisamente de tejer imagen con crochet y de esa manera fui aprendiendo cómo se hacía» recuerda Diego.

Dichos libros y videos, su habilidad e inteligencia innata pero sobre todo la pasión por aprender y retomar su identidad lo ayudaron a perfeccionar la técnica y crear su propio sello.

Bioquímico y Farmacéutico por la Universidad de San Diego, el michoacano cuenta que fue entre los 20 y 23 años que se empezó a involucrar en actividades universitarias que rescataban su cultura: bailes folclóricos, la danza azteca y clases sobre la historia de México.

«Así fue como tuve interés en la cultura e historia. Comencé a pensar quién era yo y de dónde venía, y quería expresar mi lado indígena, en mi vida he notado que hay mucha discriminación contra los pueblos indígenas y empecé a decir en mi mente: hay tanta historia, el haber podido construir pirámides y tantas ciudades que han existido requiere mucha inteligencia, mucha dedicación» narra el artesano.

Desde hace cuatro años Diego da clases de Náhuatl en línea, esto le ha permitido darse cuenta de que su generación, jóvenes que se vinieron desde muy pequeños a los Estados Unidos, tiene un gran interés de conocer su cultura y su lengua de origen; su meta con las clases y el tejido es que pueda servir de inspiración para que se enorgullezcan de sus raíces y busquen ese cambio que los motive a ser mejores con lo que son. 

En su opinión, la fortaleza y el orgullo por nuestras raíces se obtiene entrelazando la educación y la aceptación de nuestra identidad, rechazando los prejuicios y mostrando siempre la alegría tan característica de nuestra cultura latina. Aceptando que somos mestizos y que debemos conocer ambos lados.

El artesano ha participado en shows de arte en Ventura y Vallejo California, esto le ha permitido conocer gente y dar más a conocer su trabajo y su cultura, actualmente ha recibido más de 750 solicitudes para sus clases de Náhuatl y tiene seguidores de Europa y Rusia interesados en su arte. De tiempo completo trabaja como farmacéutico. 

Conoce más de su arte en crochet en su web o redes sociales:

Lectura y meditación con los hijos

Por VozEs

«La lectura brinda la posibilidad de conectarse con los hijos, sentarse a leer un cuento conecta en la parte física y emocional». Así lo afirma la escritora venezolana Carol Van Pampus, quien se mudó a Estados Unidos junto con su esposo en el 2012 a trabajar como Gerente de Exportaciones. 

Actualmente, además de mantener dicho puesto de trabajo, Carol es escritora de cuentos infantiles; nos cuenta que desde pequeña tuvo el gusto por la lectura, solía escribir historias y poesía, y siempre fue un hobby que la ayudó a escapar, estar tranquila y conectar con ella misma.

Cuando Carol llegó a los Estados Unidos vivió una difícil experiencia que la llevó a la escritura: «Me embaracé de gemelas en el 2014 y tuve un parto prematuro en el que perdí a mis gemelas. Esa experiencia me hizo confrontar conmigo misma muchas cosas, atravesar facetas que desconocía de mí, al final, agarré fuerza para seguir» narra la escritora.

Posteriormente se embarazó de nuevo, y encontró en los cuentos infantiles una herramienta para conectar con su bebé y mantenerse enfocada en lo que era importante durante el embarazo.

Durante una certificación como coach integral de vida, la escritora descubrió la importancia de la primera infancia, cómo aprenden los niños y cómo se va formando su cerebro, por ello sus escritos se basaron en cuentos que de forma sencilla expresan el uso de herramientas emocionales. 

Su primer libro se llama Conviviendo con nuestro pequeño coachee, incluye un conjunto de cuentos que habla del desafío de ser padres y asesores al mismo tiempo; su segundo libro Ramón, Camila y el Hada Madrina busca comenzar a hablar a los niños sobre la visualización; está enfocado a niños desde el embarazo hasta los 6 años.

«En el mercado Hispano hacen falta más propuestas de este tipo a nivel de literatura infantil» considera Carol quien con sus textos busca facilitar la crianza.

El principal reto de vivir y escribir adaptándose a la vida en Estados Unidos como escritora y mamá, ha sido la organización y el manejo del tiempo, y en este país hacer lo que a uno le gusta no necesariamente quiere decir que se puede vivir de eso, sin embargo, pretende con sus textos motivar no solo a los padres, pero demostrar a sus hijas que lo que uno sueña se puede lograr reinventándose y buscando la manera.” comenta.

“Estados Unidos es un país que me brindó una segunda oportunidad de comenzar, eso siempre me ha hecho quererlo mucho y no sentirme como outsider aunque extraño a mi país, a mi gente y mi cultura.”

Carol nos comenta que escribe a diario todo lo que se le viene a cabeza y eso le ayuda a despejar la mente y estar más enfocada, sobre todo en estos tiempos de pandemia. Además también practica meditación, «la combinación de escritura y meditación es la mezcla perfecta», enfatiza.

Próximamente se tienen considerados 4 libros más, este año 2020 publicará Venezuela en Libertad, texto en el que cuenta la visión de una niña de padres migrantes venezolanos, en él se cuenta como sería la vida en Venezuela, «es un poco de la nostalgia de cuando te hace falta tu tierra» dice Carol.

Entre tú y yo será un cuento para mujeres embarazadas que empiezan a leer desde que el bebé está en la barriga y tendrá un espacio para anotaciones que luego servirán de recuerdo para compartir con los niños.

Carol planea también su primer libro en inglés, aún sin título, como prueba para el mercado anglosajón y será dirigido a papás de niños recién nacidos. El último es sobre un niño que busca a su mamá en todos lados y la encuentra dentro de un clóset meditando, ella le explica la importancia de la meditación.

Sigue a la escritora es su página web e IG.